Fiesta mexicana

Por Lucy Alonso

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Se aproxima la fiesta nacional mexicana, y aunque sé que muchos compatriotas no estamos tan felices de celebrar por las cosas que suceden en nuestro país, les quiero ofrecer la reseña de cómo celebramos la patria en Gerona, España. Porque eso sí tenemos los mexicanos, que cuando estamos en el extranjero nos entra un amor increíble por México, más que cuando estamos ahí y, sinceramente, me da orgullo que así sea. Por lo que dejo Mi Ventana y me voy con mi familia a un viaje de casi dos horas, pero que valen la pena.

       Para empezar les diré que se celebra en un pueblo llamado Sant Joan de les Abedeses, este sitio esta hermanado con México porque ahí nació Jaime Nunó, quien como sabemos fue el compositor de la música de nuestro hermoso himno. Este día en la plaza del pueblo, se adorna con banderas tricolor, papel picado, piñatas y puestos de todo tipo, como si de una kermes se tratara. La verdad es que cuando vas caminando por la calle no ves nada, sólo un pueblo que nos abre sus puertas para que los mexicanos disfrutemos de nuestro día, pero cuando entras a la plaza, huele a México, se oye a México y ves a México.

       Ahí nos reunimos los mexicanos que vivimos en Gerona y provincia, aunque también suben los que viven en Barcelona. El consulado mexicano de Barcelona, nos organiza dicha reunión con otros compatriotas y hacemos manualidades para los niños, como: dibuja tu bandera, escribe un cuento de México, etc. Fomentando nuestras tradiciones a los pequeños mexicanos que están creciendo con una invención de cultura diferente. Ves a hombres y mujeres con trajes regionales –yo siempre me llevo uno–, ves los rebozos, los bigotes, los sombreros, gente vestida tricolor, con la camiseta de México, a los españoles casados con mexicanas o mexicanos también los ves usando algún elemento nacional; se contagian de nuestra emoción.

       Elizabeth Vázquez, otra compatriota, tiene un ballet Folklórico, que se llama “México Baila”, y ella se encarga de organizar los bailes para amenizar la tarde, cada mexicano podemos poner nuestro puesto de lo que queramos, hay desde la típica artesanía hasta la singular comida (sopecitos, tacos, dulces mexicanos, etc.), aunque todo es bastante más caro como podrán imaginarlo, pero vale la pena disfrutarlo.

       Después, a las 19:00 horas, la cónsul encargada, Norma Ángeles Sánchez,  sale a dar el grito, que aunque no lo hace tan fuerte como nos gustaría, lo hace desde la ventana del Ayuntamiento de Sant Joan.

       Luego de gritar e interpretar el himno, nos vemos forzados a escuchar una sardana llamada “segadors”, de los catalanes, que de alguna manera la interpretan como su himno, y se escuchan gritos en catalán de libertad, pero ¡nada! los mexicanos seguimos a lo nuestro. Lo único que nos incómoda de esta fiesta es que el baile regional de los catalanes (las sardanas), es una música con clarinetes que suena toda igual, la gente hace ruedas y se agarra de las manos, dando saltitos y girando la rueda, así todo el tiempo, lo que nos disgusta es que el himno lo hacen sardana y para nosotros no es patriota, además es falta de respeto bailar el himno, pero como nos dejan su plaza a cambio de su baile aburrido, pues intentamos no ofendernos y hacer la vista gorda.

Después de tantos himnos, viene lo más esperado por todos, los mariachis –que siempre son bien recibidos, ¡y ellos lo saben!–, entonces es cuando comienza la fiesta, yo saco mi mejor voz, para cantar junto con ellos, y los 80 ó 100 mexicanos más, las rancheras, las de dolor, las de duro y contra ellos, y hasta las de la melancolía por  México, donde alguna que otra lágrima salta entre el público, porque las canciones de “México lindo”, “volver volver”, son como costras que arrancas a tu corazón, y da una melancolía que sólo se cura un poco dejando caer una lágrima.

       Finalmente la fiesta se vuelve más íntima, y cuando el mariachi deja de cantar, hacemos los típicos grupos de amigos, que nos encontramos ahí cada año, cantamos más, comemos, bebemos si alguien lleva el tequila y reímos hasta que nos apagan la luz, literalmente, como a eso de las 12:00, como Cenicienta. Pero el rato que pasamos lo disfrutamos mucho, porque es como estar en México,  porque en nuestro corazón y en nuestro pensamiento siempre está con nosotros México.

       Hasta la próxima

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