Instituciones: Cuauhtémoc Blanco

Jorge Daniel Ferrera Montalvo

 

Ya para nadie es un secreto que durante muchos años diferentes medios masivos, pero particularmente las dos grandes televisoras de nuestro país, han sido los responsables de comunicar y promover los nuevos valores e ideologías que desde las altas esferas del poder se desarrollan. Así, los diversos espacios informativos se han dado a la tarea, entre otras cosas, de controlar la agenda política, pero sobre todo de ensalzar y mitificar las figuras públicas a través de falsas trayectorias. En este sentido, las siguientes líneas pretenden abordar la figura del jugador de fútbol Cuauhtémoc Blanco en la medida en que su personalidad ejerce una influencia sobre los comportamientos de vida y tiene un arraigo en el imaginario popular. Por tal motivo, en el próximo párrafo se describirá brevemente el contexto del jugador.

Cuauhtémoc Blanco Bravo, el “Cuau” o el “Temoc” como lo nombrarían distintos comentaristas deportivos, nace el 17 de enero de 1973 en la colonia Tlatilco de la delegación Azcapotzalco (Ciudad de México). A la edad de los 18 años debuta en el América y anota su primer gol en el juego contra los Tecos.

 

Desde su aparición en los estadios, el Cuau se individualiza no sólo por el sustrato indígena de su primer nombre, sino también por su particular forma de jugar y atributos físicos. El Cuau, es un futbolista altamente ingenioso, de asombrosa habilidad técnica y capacidad de ubicación; es capaz de realizar una jugada impensable –la Cuauhteminha– pero al mismo tiempo es capaz de enfadarse por una falta no señalada. Por otra parte, su notoria corpulencia y su mediana estatura, por lo demás, no le es impedimento, sino todo lo contrario: contribuyen al valor agregado de sus jugadas efectuadas. Su apariencia física, el lugar de origen, pero sobre todo su desenvolvimiento (reclamos, insultos, comentarios y celebraciones) gradualmente comienzan a constituirse como referentes inmediatos en el imaginario popular. Así, Cuauhtémoc Blanco se configura como la reivindicación del “pelado”, riñe, invita, ofende y engaña a sus rivales, declara enemistades con la prensa, insulta y juzga a los árbitros. Por supuesto, las industrias culturales no tardan en posicionarlo como representante de lo mexicano, en observar su rentabilidad como producto comercial y presentarlo en las telenovelas, barras de opinión y programas de entretenimiento a su vez de generarle amoríos con actrices famosas.

La figura de Cuauhtémoc Blanco, en los últimos años, sin duda podría explicarse como el proyecto por parte de las industrias culturales por posicionarlo como un punto de encuentro entre las clases sociales en donde la reivindicación del “pelado” sería una respuesta colectiva a los procesos de modernización o quizás una simple vuelta de sensibilidad, pero conociendo a los medios y a los dueños del poder, cabría suponerse que no es ésta la última intención.

 

 

 

Para citar este texto:

Ferrera Montalvo, Jorge Daniel. “Instituciones: Cuauhtémoc Blanco” en Revista Sinfín, no. 2, noviembre-diciembre de 2013, México, 18-20pp.
http://www.revistasinfin.com/revista/

 

 

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