Sabor a mí

Por Roberto Sánchez Huerta

Y tú, quién sabe por dónde andarás,
quién sabe qué aventura tendrás.
Álvaro Carrillo

 

Invoco a los padres adoptivos de la canción popular: intérpretes, cantantes, orquestas, nacionales o internacionales, de este tiempo o de otro, que han dado vigor al repertorio mexicano. Si la lista de padres biológicos, es decir, la de compositores, es extensa, la de sus intérpretes es enorme; más aún cuando se considera que las canciones mexicanas y latinoamericanas han circulado por el mundo entero a lo largo del tiempo, con distintos estilos, acompañamientos e idiomas.

El bolero se forjó en una sastrería cubana y en aquellos lejanos años de finales del siglo XIX, su difusión ocurrió de voz en voz, de guitarra en guitarra. Los trovadores se reunían en el taller de José “Pepe” Sánchez a componer versos amorosos, los cuales luego cantaban en la ventana de las enamoradas. El bolero habría de llegar a México por la península yucateca gracias a Alberto Villalón, uno de esos trovadores. Allá en Mérida fue recibido con gusto, tanto, que luego fue traído a la ciudad de México, y ya en la capital se empezaron a multiplicar sus intérpretes y compositores, quienes pronto lo llevaron por todo el continente americano.

Durante varias décadas del siglo XX fueron surgiendo nuevas voces: Agustín Lara, Gabriel Ruiz, Alberto Domínguez, Álvaro Carrillo, María Grever, Consuelo Velázquez y el argentino Carlos Gardel, por mencionar apenas un puñado. ¿Imaginarían estos compositores que a finales de siglo, en los noventas, un cantante llamado Luis Miguel Gallego Basteri vendería varios millones discos alrededor del mundo interpretando sus canciones, razón por la cual, además, este cantante se haría acreedor a un montón de premios y reconocimientos a nivel internacional? No. No, porque a varios de ellos todavía les tocó ver cómo el bolero y aun la música ranchera eran sustituidos por el rock and roll y otros géneros provenientes de diversas latitudes.

El éxito de la música popular mexicana en el extranjero es extraordinario. Se cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, en una trinchera, un soldado herido de muerte cantó “Bésame mucho” con su último aliento. Este blues de Consuelo Velázquez ha sido interpretado internacionalmente por muchísimos cantantes y grupos, desde Los Panchos y Pedro Infante hasta The Beatles, pasando por Edith Piaff, Javier Solís, Josephine Baker, Frank Sinatra, Pedro Vargas, Elvis Presley, Omara Portuondo, Mario Lanza, Telefunka, la orquesta de Ray Conniff y la de Juan García Esquivel entre muchos otros. Y no obstante, no ha sido la canción más famosa. “Perfidia” del chiapaneco Alberto Domínguez tiene centenas –sí, escribí bien: centenas– de intérpretes. Este bolero concursó para aparecer como fondo musical en una película de William Rowland que se iba a llamar “Tú me comprendes”; la canción fue seleccionada, y tanto le gustó al director, que al final decidió cambiar el título de la película por el de “Perfidia”. Ingrid Bergman y Humprey Bogart aparecen bailando ese bolero en “Casablanca”, otro largometraje norteamericano. “Mr. Frenesí”, apodo que se ganó Domínguez por otro de sus grandes boleros, escribió:

Nadie comprende lo que sufro yo;
canto pues ya no puedo sollozar.
Solo temblando de ansiedad estoy,
todos me miran y se van.

Estos versos se han escuchado en las voces de Elvira Ríos, Emilio Tuero, Lupita Palomera, Pedro Vargas, Ibrahim Ferrer, Lucho Gatica, Alfredo Sadel, Benny Goodman, Dorothy Lamour, Carola Standertsköld, Eydie Gormé, The Shadows, Artie Shaw, las orquestas de Glen Miller, Xavier Cugat, Pérez Prado y cientos más. “Frenesí”, por su parte, es un bolero interpretado por Duke Ellington, Frank Sinatra, Ray Charles, Los Panchos, Daniel Santos, entre otros.

Al Flaco de Oro lo cantan casi todos: las Hermanas Águila, el Trío Garnica Ascencio, Toña la “Negra”, Luis Pérez Meza, Juan Arvizu, Los Bribones, Guty Cárdenas, Ana María González, Néstor Mesta Chayres, Benny Moré, Mercedes Simone, Fernando Fernández, Lydia Mendoza, Doris, María Félix, Avelina Landín, Daniel Santos, Elvira Ríos, Gaby Daltas, Chavela Vargas, Luis Miguel, Adriana Landeros, Alejandro Fernández, Omara Portuondo, Pedro Vargas… y no he escrito ni la mitad de la lista. En 1980, Catherine Deneuve y Gerard Depardieu protagonizan “Le dernier metro”, una película en que aparece “Zumba” de Agustín Lara. Josephine Baker, la Venus Negra, cantó el chotis “Madrid”; Big Crosby, el vals “María Bonita”. La cantante María Magdalena Nile, mejor conocida como Imperio Argentina, interpreta “Veracruz”. La suite española de Lara está reservada para las mejores voces: Alejandro Algara, Javier Solís, Mario Lanza, Genaro Salinas, el Dr. Alfonso Ortiz Tirado, Alfredo Sadel, etc. “Granada”, un tema que homenajea a esa ciudad española, y el bolero “Solamente una vez” han viajado por todo el mundo gracias a Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y José Carreras, “los Tres Tenores”. Y quién sabe cuántos intérpretes más tenga Lara, porque hay que considerar que algunas de sus canciones han sido traducidas al ruso, al noruego y al japonés.

No resisto mencionar tres nombres más: Álvaro Carrillo, el compositor oaxaqueño que se inmortalizó con sus boleros “Sabor a mí” y “La mentira”, sus valses peruanos “El Andariego” y “Luz de luna”, o sus chilenas como “Pinotepa”, en voz de Pepe Jara, Olga Guillot, Armando Garzón, Chavela Vargas, Lucho Gatica, Marco Antonio Muñiz y un largo etcétera. “La mentira” fue traducida como “Yellow days” e interpretada por Frank Sinatra. Y Elvis Presley popularizó la versión traducida de “Somos novios”, “It´s imposible”, un tema del yucateco Armando Manzanero. Manuel M. Ponce, autor de “A la orilla de un palmar”, las romanzas “Lejos de ti” y “Marchita el alma” y un importante repertorio para guitarra, piano y violín como su “Intermezzo” y “Gavota”, tuvo un éxito impresionante con “Estrellita”, canción que imaginó en tiempos de la Revolución Mexicana al observar una estrella mientras viajaba en tren. Dicen que tal era su fama de esa pieza que le apodaron Monsieur Estrellita.

Estrellita del lejano cielo
que miras mi dolor,
que sabes mi sufrir
baja y dime si me quiere un poco
porque yo no puedo sin su amor vivir.

Algunos de sus intérpretes han sido Ernestina Garfias, Giovanni Martinelli, Néstor Mesta Chayres, Charlie Parker y la orquesta de Juan García Esquivel.

La música mexicana ha tenido presencia fuera del país y aun del continente. Ha sido reconfigurada en muchos arreglos musicales: algunos tangos mexicanos, como “Júrame” de Grever, se han vuelto igual de prestigiosos como boleros. Otros temas han sido adaptados a ritmos de rock o adecuados con acompañamiento electro-acústico; algunos más se tocan en orquesta sinfónica y no son menos los que han adquirido características del pop.

El mundo entero es el escenario de piezas mexicanas de cámara como el “Huapango” de Pablo Moncayo, considerado un segundo himno nacional, “La noche de los Mayas” o “Sensemayá” de Silvestre Revueltas, “Sobre las olas” de Juventino Rosas, el “Danzón 2” de Arturo Márquez y “Chapultepec” de Carlos Chávez que se ejecutan con similar éxito en todo el mundo. Y hasta en el paisaje extranjero hay presencia de cantantes mexicanos: en Los Ángeles, California, hay una estatua de Lucha Reyes y en Madrid, España, otra de Agustín Lara. Pequeños grupos de mariachi esparcen el repertorio de José Alfredo Jiménez en todo el orbe. Cantantes mexicanos han sido convocados a interpretar al lado de intérpretes extranjeros: Luis Miguel, Juan Gabriel y Cristian Castro grabaron un tema al lado de Michael Jackson, el “Rey del Pop”. El 5 de octubre es el “Día de Juan Gabriel” en Los Ángeles y el 13 de septiembre el “Día de Luis Miguel” en Las Vegas. El “Sol de México” cantó a dueto “Come fly with me” con Frank Sinatra y hace poco el vocalista de The Black Eyed Peas, Will I am, publicó una pieza acompañado del “Poeta de Juliantla”, Joan Sebastian. En Israel, los adolescentes tararean en español las canciones del grupo juvenil Rebelde. Y hasta las telenovelas, con Thalía como protagonista y cantante del tema de fondo, generan emociones en las familias de Arabia Saudita. El “Jarabe tapatío” de Jesús Gonzáles Rubio y “Morenita  mía”, considerado el primer bolero mexicano, suenan en cualquier parte del mundo durante los festejos del 5 de mayo y el día de la Virgen de Guadalupe, respectivamente. El Himno Nacional Mexicano se considera uno de los más bellos en el orbe. Y la historia mexicana se ha escrito en partituras de música barroca: Antonio Vivaldi es autor de una ópera inspirada en el tlatoani Moctezuma. En fin, que el pulso de la canción mexicana dure otra eternidad y que “allá tal como aquí” llevemos sabor a ti.

 

Callejon el andariego

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Para citar este texto:

Sánchez Huerta, Roberto. “Sabor a mí” en Revista Sinfín, no. 3, enero-febrero, México, 2014, 8-14pp.
http://www.revistasinfin.com/revista/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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