Y después de la consulta… Hay vida

Por Lucy Alonso

Bueno, después de ver casi todos los pueblos catalanes de color amarillo huevo, porque pusieron bolsas de basura amarradas a los árboles, llenaron de letrero amarillos, clamando un país libre –no sé de qué o de quiénes–, las emisoras de radio y televisión catalanas, no paraban de hacer ver que esta consulta era un derecho y que nadie podía quitárselos; después de utilizar colegios electorales, de manera ilícita, gastar 5 millones de euros, eso oficialmente, porque extraoficialmente, sabemos que fueron 8 millones de euros, resulta que no pasó nada; después de tanto alboroto, la gente iba a votar en masa, los extranjeros africanos, tanto de Marruecos como del África Central, lo hacían también en grupos y por familia, mientras la policía y los Mossos d’Esquadra brillaron por su ausencia, dejaron un plazo largo de 15 días para votar sí o no, lo que se podía hacer aquí en Gerona, Lérida, Barcelona o Tarragona y donde, por supuesto, sólo contaron los votos a favor de la independencia. Y la vida sigue…

Después de todo eso, no pasó nada, no se independizó nadie y los gastos fueron más, ahora los ciudadanos catalanes le debemos al gobierno central más dinero; la Generalitat –como se llama el gobierno en Cataluña–, sigue pagando sus seudo embajadas en el extranjero, algunos pidiendo su DNI –el documento oficial de identificación–, en lugar de que diga España que diga Cataluña, pero que no tiene ninguna validez para viajar al extranjero y, sin embargo, la vida sigue…

Al final, lo único que he sacado en claro es que el Presidente de la Generalitat, Arturo Mas, quiere acallar bocas con respecto a la corrupción sostenida aquí, como en el resto de España y, sobre todo, quiere tapar todos los gastos excesivos que hay con respecto al movimiento independentista –que en mi opinión–, nos llevará a un rezago cultural, económico y tecnológico grave, porque el gobierno catalanista se ha atrevido a acuñar monedas, sellos postales, entre otras cosas, que aunque aún no están en circulación, sí es verdad que el gasto está hecho. Y mientras tanto la vida sigue…

Para los ciudadanos que día a día tenemos que lidiar con los impuestos, con la escasez de trabajo, con los niños que no tienen buena nutrición, con la pobreza que se apodera de nuestros lugares de vivienda, la vida sigue, pero para la Generalitat la vida sigue de otra forma, sigue gastando, sigue soñando con su independencia y sigue engañando al pueblo catalán, dividiendo a la sociedad en la que convivimos duramente, porque así como surgieron amarillos para el SÍ, la ciudad se llenó de tachones negros con el NO, y cada día, la sociedad se enfrenta a esta seudo convivencia, en la que no se puede dar la opinión del NO, sino sólo su imposición y, sin embargo, la vida sigue…

Mientras tanto les envío un gran abrazo y deseo que podamos festejar en paz, estas fiestas.

¡Hasta la próxima!

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