Cuentos

Los funerales de Rulo

Los funerales de Rulo

Oveth Hernández Sánchez   Esto del tiempo es complicado, me agarra por todos lados. Johnny Carter en El perseguidor de Julio Cortázar     El corredor frontal de la casa era la parte más amplia, como era entonces preferente en el diseño de las casas de rancho en los acahuales de Comalcalco, Tabasco. Y por ser espacioso, don José Sebastián… Leer más

La Flor de la Pradera

La Flor de la Pradera

Ricardo Camarena Castellanos   A M. Norma   Déjame que te cuente, fuereña. Déjame que te pinte la escoria, ahora que aún se mece en un sueño –de metanol– la hija del viejo Ronald Cook y de la indígena cree Shauleena La Riviére. Déjame que te cuente el abuso. Ahora que aún mutila el recuerdo; ahora que aún se mece… Leer más

Apocalíptica

Apocalíptica

Rusvelt Nivia Castellanos     Desde el ayer hasta el hoy, las bombas explotan en la ciudad de Gaza. Abajo se vienen las edificaciones; las casas y las chozas, quedan derrumbadas. Todo está caótico entre los bombardeos y la humareda. Aquí tiembla esta urbe con estridencia. Por tales horrores, sufre esta población humana, presenciando a la misma guerra, que los… Leer más

El delirio de Julio Cortázar

El delirio de Julio Cortázar

Gerardo Ugalde. En una noche en la cual cometí el funesto error de fumar marihuana, tuve el arranque de nervios más aterrador que he tenido hasta entonces. Cuando me vi en el espejo, noté que físicamente era horripilante. Comencé a perder el sueño, a sentirme lento, adolorido y con tedio. Derrotado para ser más claro. No lo estaba logrando, y parece, porque esto es continuo, mientras uno espera el fin…

Sin título

Sin título

Ana Matías Rendón. Las pequeñas palabras se escurren entre las nubes como si cayeran descuidadamente. Lo cierto es que detrás de ellas, hay muchas más que empujan a las de adelante, obligándolas a caer por la inercia

Construcción

Construcción

Liliana Alarcón Toriz. Dijo Cecilia que podíamos levantar nuestro amor con adobe. Los despojos del alma los amasamos: son lodo. Mientras ella contruye los muros, mis caricias van forjándole un techo. Esta ternura paliativa nos hace olvidar la miseria. Escucho cada palabra.

Trastorno bipolar

Trastorno bipolar

Adán Echeverría. Nací en 1987. Soy el hijo sobreviviente del matrimonio de mi madre con un maestro de preparatoria que le llevaba apenas cuarenta años. Mi padre había nacido en 1924, y mi amada mamacita en el fatídico año de 1964, año en que el presidente Lyndon Johnson firmara la ley de Derechos Civiles, en que naciera la afamada banda de rock progresivo Pink Floyd, y justo cuando nuestro Gustavo Díaz Ordaz ganara las elecciones presidenciales de México.

¡Cómo las flores señora!

¡Cómo las flores señora!

Ana María Manceda. ¡Alégrame la vida! Entonces, a propósito le preguntaba cómo andaba y él tan suelto como era, tan pobre, tan feliz, dejaba volar las palabras de su sonriente boca ¡Cómo las flores señora! Sonaba a música, suena a música, sonará a música. Tenía una ligera nube en los ojos que producía un silencio en su mirada, un segundo, un tac y por ahí volvía a chispear, como cuando explicaba que su nombre quería decir “tigre amable” en mapuche. Lo mágico ocurría ante mi pregunta ¿Cómo andás Ainao? y el mundo vibraba, se llenaba de colores y notas musicales.