Apocalíptica

Rusvelt Nivia Castellanos

 

 

Desde el ayer hasta el hoy, las bombas explotan en la ciudad de Gaza. Abajo se vienen las edificaciones; las casas y las chozas, quedan derrumbadas. Todo está caótico entre los bombardeos y la humareda. Aquí tiembla esta urbe con estridencia. Por tales horrores, sufre esta población humana, presenciando a la misma guerra, que los descalabra. Muy grave, se halla la desesperación, los pobres sobrevivientes salen a las afueras, revueltos en angustia. Las familias corren despavoridas por las calles, huyen de los ataques terroristas. En despliegue, unas se dirigen hacia los refugios y otras van a meterse en los túneles. Cada persona, trata de esconderse con rapidez entre los rincones. Igual, los tanqueros enemigos persisten con sus cañonazos. Desde la frontera; los milicianos van lanzando misiles a los ciudadanos desprotegidos, imponiéndose por el fuego violento. Y enseguida, recaen los estallidos contra mucha gente de esta región palestina. Así que de súbito; resultan madres moribundas en los arenales, descubriendo sus dolores y sufrimientos, resienten ellas sus heridas reventadas, gimen en medio de la agonía.1mas declinados aparecen

Más declinados, los jóvenes aparecen chorreando sangre, repletos de magulladuras. Mueren al mismo tiempo, niños y niñas, fallecen tumbados contra la tierra, ya masacrados por la ofensiva de los asesinos. Desigual a la hora, pasa esta invasión guerrerista en los barrios marginados de la capital gazatí. Los civiles andan presentemente metidos en una pesadilla. Más aún, resuenan los torpedos tremebundos, que destrozan apartamentos y destruyen los hogares, seres humanos allí son matados. Eso la candela rebulle adentro en los distritos catastróficos. Entre los retumbos, centenares de personas se tropiezan contra las paredes y ellas terminan enterradas bajo los escombros. Ahora este territorio se ha vuelto una necrópolis, la urbanización está casi toda destruida. Acontece en realidad lo terrorífico. Hay muchos desangrados en esta ciudad del medio oriente. Y por tal genocidio; solos y entre ruinas, los huérfanos gritan la pérdida de sus seres amados, ellos enlutados, lloran a los suyos, desamparados entre esta mortandad.

 

 

Para citar este texto:

Nivia Castellanos, Rusvelt. “Apocalíptica” en Sinfín. Revista Electrónica, no. 24, año 5. México, marzo 2019, p. 27. ISSN: 2395-9428: http://www.revistasinfin.com/revista/

 

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