Del término Nakom

Pedro Uc Be

 

 

 

Es común escuchar en las comunidades mayas expresiones como éstas: «woy náako’on jo’oljeake’», «náako’on tu jáal le koolo’», «ma’ náako’on te’ ts’ono’oto’». Naak es un término que se puede traducir al español como llegar, alcanzar o topar. Por lo general se usa el primero para evitar su connotación política, militar u organizativa debido a la represión ejercida en contra del pueblo maya durante la colonia; así fue perdiendo su verdadero sentido y hasta el término mismo ya que desvalijaron, por la colonia, las estructuras políticas del pueblo maya.

Según el Diccionario Maya-Español Cordemex (1980), el término nakom es aplicable o traducible al español como “capitán de gente, abanderado, delegado, jefe militar y teniente”. Al parecer todos están relacionados con un perfil de quien cumple con una función de seguridad, de guerra o de orden.

Diego de Landa, en la Relación de las cosas de Yucatán, manuscrito de 1566, dice que “son capitanes, son dos oficios, uno era perpetuo, heredado y es quien realiza los sacrificios; el otro era una elección hecha de un capitán para la guerra y otras fiestas que duraban tres años. No había, en estos tres años, conocer mujer ni aun la suya, ni comer carne; teníanle en mucha reverencia…; no se emborrachaba en este tiempo y tenía en su casa las vasijas y cosas de su servicio, apartadas, y no le servía mujer y no trataba mucho con el pueblo. Éste era de mucha honra”. (Landa, 2003: 127) Agrega: “pasados los tres años [volvía a vivir] como antes. Estos dos capitanes trataban la guerra y ponían sus cosas en orden y para esto había en cada pueblo gente escogida como soldados que cuando era menester, acudían con sus armas”. (Landa, 2003: 130)

Al responder a la curiosidad de encontrar el origen del término, revisamos su composición que nos lleva a deducir cierto resultado. Si es un término relacionado con la seguridad como los ya mencionados, entonces podría ser que se haya usado en plural (eran siempre dos por lo menos) y se haya perdido el singular, en la lógica de que esta función la cumplen por lo general, no en lo individual sino en grupo.

Si analizamos el término naak que significa tope o topar (esto lo sabe cualquier mayahablante de hoy) encontramos algunos modos de uso al respecto, por ejemplo: «ts’o’ok u náakal (náak-al) in wóol» que se puede traducir literalmente “como ya llegó al tope mi ánimo”. Estamos frente a un verbo (topar) cuyo sinónimo puede ser chocar o tropezar. También se convierte en sustantivo cuando se usa como una muralla o barda para evitar algún desborde como los que se construyen en la orilla del mar; por ejemplo el malecón de Campeche, en maya decimos: «lela’ u naak le ja’o’», éste es el tope del agua.

Cuando alguien frena los abusos de otro contra su persona le dice: «woy náakeche’», aquí llegaste o aquí has topado; como se dice coloquialmente: “pinto mi raya”, cuando se quiere establecer una frontera relacional con alguien con quien ya no es posible tener una buena relación. Si decimos «te’ nakakbali’» nos referimos a algo que no puede pasar del otro lado debido a una barrera, o a alguien que depende de otro económica o políticamente.

Queremos pensar entonces que naak es un término que se usaba para quienes entre los mayas cumplían con una función que llamaríamos hoy de policía, militar, de seguridad o rebelde guerrero. Que actualmente aparece como nakom porque eran cuerpos y no individuos, debido a que el plural en maya en primera persona es o’on, si decimos entonces “somos los encargados de la seguridad” podría traducirse como to’one’ naako’on, pero si quiero decir “soy guardián del orden”, sería tene’ naaken. Aunque el término se escribe en el Cordemex con m al final, creemos que debería ser con n, como lo aclara la Norma para la Escritura Maya (2014: 183). Ejemplo: suku’un y no suku’um.

Los mayas de hoy pensamos que los conquistadores están llevando a cabo su tercera invasión fundados en las leyes que han decretado en favor del arrebato de nuestros territorios en donde guardamos nuestra cultura, nuestra memoria y nuestra espiritualidad.

No podemos cambiar el canto del Xk’ook’ por el sonido de los ventiladores gigantes, no podemos cambiar los escenarios del Báaxal kéej por rivieras que venden el nombre maya, no podemos cambiar las plantas medicinales por soya transgénica, no podemos cambiar nuestra espiritualidad por religiones colonialistas.

Naako’on es un término que podemos rescatar y ponerlo de nuevo en circulación en nuestro territorio, pero la relación dialéctica entre lenguaje y cultura nos exige la circulación no sólo del término sino de los naako’on que hacen mucha falta ante la nueva invasión de nuestro territorio por los amantes de la conquista y colonización con sus mega proyectos de destrucción de la tierra, de los animales, de las plantas medicinales, de los bosques, de las aguas de nuestros ríos, cenotes, aguadas, semillas, lengua y de nuestra cultura que urge recuperar su autonomía y autodeterminación.

Voces marginales hablan de una aparición, la voz convocante del caracol y la circulación de los Uáay naako’ob en la Península, para evitar que pasen los depredadores, esa defensa que dice “aquí no pasan”. Woy náako’obe’ tumen to’one’ u naak’on u jáal k lu’umil. ¡Basta ya! Woy náake’.

 

 

Referencias
Diccionario maya-español CORDEMEX. (1980). Mérida, Yucatán: Ediciones CORDEMEX.
De Landa, Diego. (2003). Relación de las cosas de Yucatán. México: Editorial CONACULTA.
Normas de escritura para la lengua maya. (2014). México: Editorial INALI.

 

 

“E’same’en”. Fotografía de Anahí Haizel
“E’same’en”. Fotografía de Anahí Haizel

 

 

 

 

Para citar este texto:

Uc Be, Pedro. “Del término nakom” en Revista Sinfín, no. 20, noviembre-diciembre, México, 2016, 23-25pp. ISSN: 2395-9428: http://www.revistasinfin.com/revista/

 

 

 

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