Los muchachos: 4 poemas.

 

Aleqs Garrigóz

 

NARCISO

 

Me miro al espejo laureado de miradas,

reconozco en mis ojos la querencia: soy yo.

 

Hay algo en mí, poderoso como rugir de leones,

pero con la gracia del cisne, del ballet.

Me miro nacer otra vez, transformarme

como la oruga en mariposa, en vuelo fino,

en polvo multicolor de alas etéreas, esplendor de primavera.

Es abril, son mis miembros esbeltos como el bambú,

mi cabello revuelto, ese leve vellocino de oro en mis mejillas

y el beso vitalicio de los labios juntos

que se abren para albergar a una brizna de hierba,

a los dedos de un compañero que gime si te acercas cariñoso a él.

 

Es mi cara hermosa como hortaliza fresca,

mi figura de estatua griega, mis manos recorriéndome

cuando tengo esa fiebre de hormigas en el pulso

y me revuelvo entre las sabanas

y sueño apretado a la almohada, humedecido.

Son los hilos de sudor escurriendo entre mis piernas

y esa explosión de dicha recién descubierta

como el escondido resorte de un juguete

que no nos cansamos de detonar.

 

Es el despertar al mundo cada día vigoroso, agradecido.

Soy yo: la juventud en persona, en carne propia,

…desnuda de metáforas.

 

 

FIESTA

 

De la mano vamos llevando botellas de licor,

silbando felicidad en forma de himno

por un camino de letreros señalando hacia adelante.

 

Mira bien. Ya cerca está la casa de par en par abierta,

el jardín engalanado de papeles de color,

las sillas para aquellos abúlicos y cansados

y el rincón polvoroso sin iluminar para aquel que en la embriaguez

medita irremediablemente a muerte.

 

¡Caluroso deleite de ser dos

permaneciendo juntos después de la reunión!

 

Toma mi brazo. Las miradas no van a herirnos.

Mi juventud que se busca a sí misma, para palparse,

alarga la mano al vientre ajeno en el delirio.

 

Las estrellas bailan con la música

y los fanales se ensanchan protegiendo la danzas.

Somos dos flechas incendiadas

que cruzan sin temor los rudos campos una batalla.

 

¿Lo sientes? Somos la tierra fecunda de latencias

que está haciendo florecer el ideal,

la poesía esperada.

 

 

 

 

EL AMIGO

 

Mi amigo es una mano tibia y sostenida,

un vaho persistente en la mejilla,

el rumor de un espiga que crece junto a nuestra ventana

cuando despertamos a tiempos idénticos,

un enjambre de mariposas prisioneras

aleteando en el umbral de la entraña profunda.

 

Mi encuentro con él es como el de dos jóvenes cauces

que se abrazan en un nudo de espumas

donde la corriente choca con diminutas piedras.

 

Somos el trabajo de los trazos formando la cúpula.

En los hombros desnudos sostenemos al mundo.

Nuestros brazos se alzan para tocar el infinito.

¡Con qué ojos lo miro cruzando mi jardín!

 

En su piel acaricio la felpa de un membrillo,

en su aliento sé lo que calla el silencio
cuando la brisa se inclina a tocarnos.

Mis labios se aproximan a él y conocen

el salobre sabor de los cuerpos que se buscan.

 

¡Es tal fácil ser amigo de mi amigo! Y no importa

que a veces nos señalen o murmuren.

De él no sólo aprendí la mirada del cómplice antes del crimen:

aprendí también la fuerza de dos hombres que están juntos.

 

 

 

CANTATA

 

Estoy en amor con mi mejor amigo

y su respiración entrecortada que eriza ya mis vellos

y su auscultación sorprendiéndome en sopor e inseguro.

Con su boca a la medida de mi beso,

con la huella de su pie oloroso sobre mi pecho

y su estancia permanente en mi cerebro.

 

Estoy en amor conmigo cuando estamos juntos,

con mi ronroneo protegido bajo su brazo,

con mi mocedad cosquilleándole la axila

y mi energía difundiéndose en la suya, encendiéndolo,

haciéndolo crecer.

 

Cómplice mío, sedante de mi fiebre,

a ratos nublado de nostalgia pienso en ti y me toco.

Estamos unidos con algo más fuerte que un cordón de plata

–el deseo que une más, cada vez más,

que la necesidad y las lágrimas.

 

No hay más que decir que no sepas

cuando me miro en tus pupilas y te hablo
sin palabras.

 

 

Fotografía de Moira Gelmi
Fotografía de Moira Gelmi

 

 

 

Para citar este texto:

Garrigóz, Aleqs. “Los muchachos: 4 poemas” en Revista Sinfín, no. 22, año 4, México, febrero 2017, 35-37pp. ISSN: 2395-9428: http://www.revistasinfin.com/revista/

 

 

 

 

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