Leonardo Moreno

Nosotros… los escritores

Ella lame un helado con sabor a chicle. La espero afuera del lugar. Tienen que pasar tres de limón, uno de frutos rojos, dos clientes indecisos, una banana split. “No me gusta el helado. No hablo con gente en la calle”, me dice. Camino detrás. “Tú escribes poesía y yo cuento”. Se viene a vivir...

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Los diálogos

–Hola.      Greta habla apenas dejando escuchar su voz. No espera una respuesta y, de hecho, prefiere que no la haya. Desea acostarse. Es la una de la madrugada; el trabajo en la pizzería estuvo duro.      –Hola, ¿cómo te fue?      Jacobo comete el pecado rutinario. Persiste en recibir algo más que un saludo....

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Los glúteos de Jennifer Brown

Jennifer Brown silenció las risas con su presencia. Caminaba despacio, moviendo su cabello. Se detuvo a saludar a sus amigas. La habías soñado tantas veces, antes de conocerla, imaginado su piel bronceada, el cabello color marrón, los ojos delineados, habías intentado tantas veces hablar con ella, despreciado por su apatía amable, insistías en acercarte, no...

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Jacobo y yo

A Jacobo, claro está La idea fue primero: componer un cuento donde, a través de algún tipo de recurso literario, la historia intrínseca se combinara con la vida real, extrínseca del autor. Durante mucho tiempo intenté encontrar aquella historia, pero de alguna forma dotaba a mis textos de una autonomía incuestionable, y por ende, de...

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Mateo ha vuelto a casa

De repente Mateo estuvo allí, sin pedir explicaciones, benévolo y sonriente, entonces no fueron necesarias las palabras repetidas durante veinte años, ni hubo que decir lo mucho que lo sentíamos, perdónanos hijo, éramos muy pobres y tan jóvenes, de verdad lo lamentamos, pero no, él sereno, ¿dónde está mi madre?, ¿son ellas mis hermanas?, ¿puedo...

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Tacha, Nacho, Nacho

La primera en morir fue Tacha, una perra San Bernardo de dos o tres años de edad. En la madrugada la encontraron tendida en el patio, con el hocico desbordante de gusanos y los ojos abiertos. Todos los inquilinos nos reunimos a verla. Luego doña Ermencia fue a buscarme hasta el cuarto; en medio de...

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