20120507 – Escritura Perpetua

Yaotzin Chacón

 

Ejercicio de escritura continua, permanente y variable.

Es la escritura un  ejercicio de intromisión para el observador del que escribe. Es un ejercicio de intromisión del lector de lo que el escritor escribe, o del que intenta adivinar lo que el que escribe ha escrito; o si el que intenta descubrir lo que el que escribe ha escrito sospechando que es a él lo que el escritor ha visto y ha escrito. En todo caso, el que escribe se convierte en un objeto de estudio tanto por lo que escribe como por el hecho de descubrir el porqué de lo que está escribiendo. Escritor y lector se enfrascan en una búsqueda de lo que se escribe y lo que se lee, ahí la trabe: uno escribe y el otro lee, nada más. El que escribe piensa que no le pueden leer. El lector, que lo han escrito.

 

Algo se escapó.

 

En un sistema electrónico la escritura se despoja de la grafología del que escribe, sólo permanece lo que ha escrito, mientras que el acto de escribir se transforma en un solo momento en lo que lo escrito aparece en la pantalla o en la página impresa, completo, terminado, encapsulando el tiempo de construcción y entregándolo como una pieza de joyería en un aparador. Al igual que una obra plástica surgida de la tradición disciplinar, su observación se limita al acto de lectura posterior y ajena al proceso de ideación, planeación, construcción, ejecución y terminado. El observador de la pintura, cree entender de pintura. El pintor, cree que le pueden leer.

 

Algo se escapó.

 

Una apreciación completa, un objeto artificial terminado debe contemplar el proceso de construcción para reconocer el verdadero trabajo que le ha dado esa forma. El proceso de construcción de un dibujo puede estar basado en la escritura o, inversamente, el proceso de escritura basado en el dibujo. No debe entenderse este como un proceso en el que intervienen dos elementos diferentes. Debe ser entendido como un proceso que desencadena una transformación del objeto en el que interviene la escritura del texto o la imagen, su lectura y la forma que adopta en el resultado final, que puede no encontrarse en la obra, puede estar en la lectura. Así, el objeto puede sufrir múltiples transformaciones durante todo el proceso, yendo de un medio a otro hasta encontrar la forma adecuada, que depende únicamente de la función que habrá de desempeñar. Estos productos terminados son en realidad elementos de un proceso mayor, continuo e interminable, de simbolización de la realidad, es por eso que nadie ha dicho: ya no tengo nada más para dibujar.

 

Algo se escapó.

 

He pensado en la inexistente diferencia entre escritura y dibujo. Algo no es diferente cuando trata de lo mismo. Dibujar es escribir, leer es escribir, escribir es leer, escribir es dibujar, dibujar es construir, el pintor toca la pintura húmeda; el fin desprecia los medios.

 

Algo se escapó.

 

―Deberías dejar el dibujo y dedicarte a la escritura –el dibujante no entendió lo que le dijeron, lo olvidó y se dispuso a trazar tipografías.

El escritor terminó su texto escribiendo un Adiós muy ornamentado, cientos creyeron que era su nota de suicidio.

El pintor ha comprado pinceles japoneses para caligrafía y 3 litros de azul cobalto. Ya sólo le interesa la escritura expresionista.

El filósofo reflexionó sobre la labor de los tres. No legó ningún manuscrito.

Los cuatro han escapado.

 

 

 

Para citar este texto:

Chacón, Yaotzin. “20120507 – Escritura Perpetua” en Revista Sinfín, no. 1, septiembre-octubre de 2013, México, 19p.
https://www.revistasinfin.com/revista/

 

 

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