Confesión de Jenifer

¿Por qué los muertos ya no hablan?
¿Por qué los muertos ya no gritan
no regañan, ni tienen hijos?
¿Por qué los muertos viven de bajo de la tierra?
¿Por qué los muertos no se quejan de nada?

¿Por qué mi tío no quiere salir de la caja
donde duerme?

¿Sabías que mi tío murió ayer… y lo enterraron
en el monte?

¿Sabes dónde está?
Yo sí sé dónde está… Sigue muerto.
Pero no entiendo
por qué no sale un momento
aunque sea para darme un abrazo
sólo para darme un beso.

Yo quisiera acompañarlo,
es que se mira tan solo.

Pobrecito de mi tío
hace unos días lo dejo mi tía
lo cambió por otro,
uno que sí está vivo y vive en el cielo
porque mi tía se la pasa en las nubes
siempre.

Pobrecito de mi tío
seguro quiere darse un baño
afeitarse
o ver la televisión,
pero si no es eso,
puede ser que quiera vivir
como nosotros otra vez.

¿Ya no se puede?
¿Ya no se debe?

Yo quisiera acompañarlo.
Yo quisiera contarle un cuento.
Yo quisiera quitarle los gusanos de la cara
cuidarlo.
Yo quisiera darle un poquito de vida.

Pero no puedo
no puedo
siempre que lo intento
mi madre me lleva a los juegos
o mi padre me manda a la cama.

Daniela Sánchez 3
Fotografía de Daniela Sánchez
Para citar este texto:

Crespo Escalante, Jesús Manuel. “Confesión de Jenifer” en Revista Sinfín, no. 14, noviembre-diciembre, México, 2015, 48-49pp. ISSN: 2395-9428.

Jesús Manuel Crespo Escalante

31 años Mérida, México.

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