Consecuencias de un beso

Fíjense primero en ella. En ese vestidito naranja que deslumbra. Miren luego el entorno (el entorno es metafórico). Ya viéndola, den  cuenta que también él existe. Existe en sus ojos de ella con ese traje nada elegante, pero muy formal. Existen pues, en la mira de ambos como prosiguiendo una escena anterior.

Dejen que pase el tiempo necesario.  Hasta que ellos inventen un pretexto. Él le dirá a ella “tienes una mancha en el labio… déjame quitártelo con un beso”. Y seguirán con ese diálogo por un breve momento.

Ahora ya los pueden mirar juntos. Están abrazados, melancólicos. Es por el primer beso; un beso que nace de otro beso. Sin darse cuenta, transcurre el tiempo nostálgicamente. Ella intentará acercarse a él. Y se acerca como para darle el tan ansiado segundo. Durante segundos no ocurrirá nada más que otro beso, en el mismo beso. Para entonces, estoy seguro que sucederán otras cosas (las cuales ambos se perderán por completo). Otras cosas como por ejemplo, el apagón del parque. El primer beso de ambos (pura casualidad). El eclipse de hoy. Los agasajos de las demás parejitas. Y demás caricias. Se perderán en sí de todas las discusiones posibles.  Realmente sobre si es blanco o negro. Si el hijo que viene en camino es una niña o un niño. Si tendrán de mascota un gato o un perro. Por si fuera poco, también se perderán la planeación de la boda. El vestido de la novia. Los invitados. La iglesia. La familia. Los amigos. Será un caos que no les afectará en lo más mínimo. Esas son preocupaciones que tendrán después, necesariamente. Pues un beso lo es todo. Pero varios besos en un beso, es más que todo eso.

Después, sin discusiones y sin planeaciones, abrirán los ojos. Digo, él abrirá los ojos primero. Pues ella tendrá los ojos risueños, casi voladores. Así que él esperará como todo un caballero, a que aterrice el corazón de ella (que se desliza en algún falso paracaídas). Luego ella abrirá los ojos como despertando de un lindo sueño (lo hará lentamente). Él se asombrará de ver lo mismo en ella. Una reacción cursi y mecánica. Todo esto sucederá desde la perspectiva aérea de un parque oscuro. Al final, nadie dirá nada. Ni una sola palabra.

Fotografía de Reina Ferradas
Fotografía de Reina Ferradas
Para citar este texto:

Crespo Escalante, Jesús Manuel. “Consecuencias de un beso” en Revista Sinfín, no. 19, septiembre-octubre, México, 2016, 86-87p. ISSN: 2395-9428: https://www.revistasinfin.com/revista/

Jesús Manuel Crespo Escalante

31 años Mérida, México.

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