Pequeño Manual para el Viajero en el Tiempo

Preludio:

Sé el tiempo.
A partir de los futuros que hemos sido.
Gracias a los pasados que seremos.

Somos seres de tiempo.

Capítulo 1:

Los seres de tiempo gestan, narran y transmutan.
Los seres temporales simplemente trascienden.

Capítulo 2:

Ser de tiempo, entiende al Tiempo como un Ser.
Está vivo. Reconócelo. Respétalo.
Vívelo.

Capítulo 3:

¿Cuál es el sentido del viaje en el tiempo?
Si no se encuentra, se sugiere intentar detener los tiempos.

Capítulo 4:

Habrá quienes consideren necesario un DeLorean, una TARDIS, o una misteriosa silla al más puro estilo de H. G. Wells, para comenzar con su viaje. Afortunadamente, no tiene por qué ser tan complicado.

El punto de partida, el mecanismo de desplazamiento temporal, se encuentra en nuestros propios cerebros. Ahí, donde se gestan tus palabras, tus ideas, y tus deseos, entre otras cosas, efectúas tus viajes, constantemente. El secreto del viajero, es que es su propio vehículo.

Ser de tiempo, viaja.

Capítulo 5:

El vehículo.
El vehículo, tu cerebro, está conformado por dos hemisferios.
Dos hemisferios que se complementan. Crean y recrean.
Perciben, significan, te lanzan en un vertiginoso e inacabable viaje entre los tiempos.
Las incesantes luces sinápticas de tu experiencia de vida, de tu viaje, son pequeños, y a la vez inmensos soles que nacen y mueren constantemente.
Puedes así, reescribir el futuro, y avanzar a nuevos pasados.

Ser de tiempo, enfréntate a lo posible.

Capítulo 6:

Un ser de tiempo realizará sus viajes con la única convicción de recorrer las veredas temporales que su voluntad ha elegido.

Así, encontrará a sus acompañantes.

Ser de tiempo, comparte tus caminos.

Capítulo 7:

Los viajes compartidos.
Los seres de tiempo comparten historias. Historias que suceden en compañía.
Miradas cómplices, palabras sensatas, manos firmes y pies sincronizados, son características del buen viajero que se hace acompañar y que acompaña.

Surgen preguntas: ¿Hacia dónde? ¿Hacia cuándo?

Seres de tiempo, armonicen ritmos.

Capítulo 8:

Los riesgos.
Seres de tiempo, peregrinos en constantes encuentros.
Hay dos riesgos fundamentales, que habrán de sortearse en todos los tiempos.
Uno es el propio temor a encontrarse a sí mismo en alguna de las veredas temporales.
El otro, encontrarse a sí mismo, deseando que sea otra persona.

Mundos colapsarán y mundos han colapsado a partir de estos dos conflictos.
También, mundos nuevos nacerán. Mejores tiempos resultarán.

Seres de tiempo, no teman.

Capítulo 9:

Los Otros Viajeros.
En las espirales de los tiempos, el viajero se encuentra a sí mismo, múltiples veces, infinitos contactos.
No en todos los encuentros le es posible reconocerse.
No en todos los encuentros se descubre.

A veces en compañía, a veces en soledad, El Tiempo juega a ser un espejo.

Seres de tiempo, reconózcanse.

Capítulo 10:

Los preparativos.
Antes de un nuevo desplazamiento, son recomendables los preparativos.
En ocasiones no es posible. Viajes emergentes.
Sólo algo se sugiere.
Viaja ligera.
Ligero.

Seres de tiempo, viajen ligeros.

Capítulo 11:

Viajar ligeros.
Dicen los que saben de viajes, que lleves una toalla, o un pañuelo.
Algo con lo que te puedas cubrir del sol y el viento, con lo que puedas amarrar, que sirva para guardar, que te ayude a curarte, y secarte. Que también sirva para hacer café, que te permita tomar lo caliente y lo vivo con delicadeza.
Algo que sirva para muchas cosas.

Seres de tiempo, sean prácticos.

Capítulo 12:

Lo que llevamos.
Ahí a donde vamos, dejamos un poco de nosotros, tomamos un poco del Tiempo.

No tomes más Tiempo del que puedas llevar.
No dejes menos de lo que debas sembrar.

Seres de tiempo, equilibren su carga.

Capítulo 13:

Ya lo decía Cortazar, llevar un reloj es exponer nuestro ínfimo ser a las derivas de la existencia.
El reloj es un ancla para los viajeros.
Limita lo posible a una sola y tajante realidad.
Tic.
Tac.

Seres de tiempo, despréndanse.

Capítulo 14:

El mayor peso.
Para viajar con ligereza, y poder sortear los obstáculos que encontremos en las veredas temporales, se sugiere manejar con sumo cuidado aquello que hará más pesado nuestro equipaje.
Las expectativas.
No es posible simplemente abandonarlas, a la deriva de los tiempos.
Peor aún resulta, pedirle a quien nos acompañe que las lleve por nosotros.

Pero éstas, se pueden doblar. Como papel, siete dobleces.
Guardarlas cerca del corazón.
Son tuyas.

Seres de tiempo, dimensionen.

Interludio:

Antes de emprender los viajes, una cosa más:

Respira.
Abandónate.

Capítulo 15:

Ante el vértigo de los viajes.
Es común sentir vértigo en las distintas etapas de un viaje.
Hidrátate, de cuerpo y mente.
Ideas fluentes, emociones que se expresen.
Contempla el camino, el propio Tiempo.

En la contemplación, el vértigo se torna en potencial creativo.

Seres de tiempo, contemplen.

Capítulo 16:

¿Hacia cuándo?

El destino se elige a partir de un sólo criterio.
Que sea inexorable, ineludible, y vertiginosamente, hacia un Ahora.
Con toda calma.

Seres de tiempo, elijan en libertad.

Capítulo 17:

¿Hacia dónde?
En los viajes, eventualmente se llega a los bordes abismales del Tiempo.
Ahí donde no hay nada.
Aún.
En conjunto, con los otros viajeros que ahí se encuentran, puentes son construidos.

Seres de tiempo, salven los abismos.

Capítulo 18:

Conclusiones.
El regreso es improbable.
Nunca regresa la misma persona que partió.
Distintos tiempos, distintos espacios.
El peregrino siempre llega a caminos insospechados.

Seres de tiempo, tracen mapas.

Capítulo 19:

El Fin de los Tiempos.
Momentos álgidos.
Una sola decisión.
El viajero llega, puntualmente, a su personalísimo encuentro con El Tiempo.
Cuando lo reconoce en su totalidad.

Seres de tiempo, decidan.

Capítulo 20:

El Tiempo.
El único fin del viaje, nunca carente de ambición en su relativo inicio, es la comprensión del propio Tiempo.
Cuando un ente contacta con otro, pueden comunicarse.
Los entes que se comunican, transforman.

Ser de tiempo, habla del Tiempo.
Seres de tiempo, hablen con el Tiempo.

Epílogo:

Los viajes se gestan, al igual que las historias.
Historias propias, historias en compañía.
Historias que se le cuentan al Tiempo.
El Tiempo, que escucha y recrea.

Dos entes en contacto.
Historias.
Sentidos.

Voces de Tiempos.

Para citar este texto:

Díaz Martínez, Jorge. “Pequeño Manual para el Viajero en el Tiempo” en Sinfín. Revista Electrónica, no. 24, año 5. México, marzo 2019, pp. 32-37. ISSN: 2395-9428: https://www.revistasinfin.com/revista/

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