Transmutación

Su cabello comenzó a crecer y rozó sus hombros desnudos, después sus codos hasta llegar a sus manos: sentir las puntas de sus dedos y deslizarse sobre sus largas uñas para caer libre entre el aire y ser espinas: penetrar la Tierra; volverse raíces. Con lentitud, envolver al núcleo y tornarse centella: ser partícula encendida por vez primera y suspenderse eternamente perforando el manto tras la Luna.

Para citar este texto:

Casado Gallegos, Daniel. “Transmutación” en Revista Sinfín, no. 1, septiembre-octubre de 2013, México, 34p.
https://www.revistasinfin.com/revista/

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