Hipotecas del Primer Mundo

Lucy Alonso

 

CA20130425224648A veces es incomprensible que por los complejos de unos cuantos, se haga la vida de millones, y me refiero a que en España se cree que el mundo está dividido en primer y ¡tercer mundo! Jolín, ¿pero qué no en realidad el tercer mundo somos todos? Digo, mi profesor de Geografía en México me enseñó que está Mercurio, Venus y Tierra, el tercero, sí –efectivamente– entonces, por qué catalogar a países menos desarrollados como tercer mundo, cuando aquí en un país de primer mundo como se dice llamar España, si te haces de una hipoteca a 35  años, con unos intereses llamados Euribor –carísimos– cuando no cumples los pagos en tres meses te pasan a contenciosos y enseguida a juicio; en donde un juez determina que tu casa ya no es tu casa, sino del banco y te echan, con lo puesto, a la calle, se expresa semejante juicio. ¿Saben cuánta gente se ha suicidado por estas circunstancias?, porque encima de que te quedas sin casa, no acepta el banco la dación en pago, es decir, la deuda sigue pero no puedes vivir en esa casa.

Yo no sabía que en estos países de primer mundo dejan a familias enteras en la calle, sin opción –nada–, ni a un alquiler social, porque además según la Constitución Española, todos los ciudadanos que vivan en España tienen derecho a una vivienda digna. Pero yo sigo preguntándome, entonces ¿cuál es la diferencia entre este primer mundo y el tercero?, si al final todos están sin casa, sin trabajo, sin opciones, más que las de pagar casi con tu vida, si quieres sobrevivir. Pero ¿de dónde surge todo esto, alguien se ha puesto a pensar cómo es que a familias de 3 o 4 miembros les darían créditos de hasta 600 mil euros, para comprar pisos –como les dicen aquí– o adosados (dúplex) o chalés (casas grandes) coches de lujo (BMW, JAGUAR, MERCEDES), que yo no digo que no se lo merezcan, pero un albañil, una secretaria o una empleada del hogar, tendría acceso a un crédito de senda envergadura y la gente de fuera, también? Total, antes cada uno se acercaba al banco a pedir un crédito moderado, de 10,000 € para reformas de su casa, y el mismo director te decía: “eso es poco, pide 60,000 €, así te puedes cambiar de paso el coche, y llevar a la parienta (esposa) de vacaciones”. ¡Hombre en esas condiciones y con tanta facilidad, cualquiera decía que no!

¡Hasta que estalló la famosa burbuja inmobiliaria, que acabó con los sueños de riqueza del pueblo español, y de la gente que venía a vivir ese sueño! es cuando se empieza a notar la verdadera diferencia de clases sociales, porque aquí todo el mundo andaba vestido de marca,  oro colgado y buenos relojes, pero poco a poco la gente, se ha ido desprendiendo de sus joyas y de sus súper coches, para poder alcanzar el mes, el trabajo de la construcción, que llamó la atención de miles de chicos que dejaron el instituto (secundaria) por irse a ganar miles de euros. Ahora ni trabajan, ni estudian, y están con deudas para toda su vida.

Cada día en España desahucian a 5 o 6 familias diariamente, cada día se vive el drama de saber que alguien se ha suicidado por la vergüenza de no poder enfrentar una situación que te arruina para toda la vida. Y entre tanto drama y desalojo se ha formado una plataforma de afectados por la hipoteca y que el gobierno ha obstaculizado, en la medida de lo posible, modificar leyes hipotecarias, que Bruselas ha dicho que son abusivas; sin embargo, esta plataforma ha dado a conocer detalles que, poco a poco, he ido comprendiendo: saber que  lo que ha pasado es, que el gobierno pidió a Bruselas, dinero para salvar a los bancos, que sus directores se pusieron salarios de millones de euros y muchos de ellos, sabiendo que estallaría la bomba, se adjudicaron pensiones vitalicias millonarias, así –cual ladrones de cuello blanco– desaparecieron con todo ese dinero y, sin embargo, el gobierno hasta hoy día, no acepta modificar la ley hipotecaria y salvar a familias enteras que se quedan en la calle, ¿será por qué los bancos son del mismo gobierno?, ¿será por qué los directivos de los bancos son amigos íntimos y familiares de la gente del gobierno? ¡No cabe duda que en todos lados se cuecen habas!

Hasta la próxima.

 

 

 

 

 

 

 

Para citar este texto:

Alonso, Lucy. “Desde mi ventana: Hipotecas del Primer Mundo” en Revista Sinfín, no. 2, noviembre-diciembre de 2013, México, 14-17pp.
https://www.revistasinfin.com/revista/

 

 

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