Investigación con/por/para indígenas urbanos de la ciudad de México

Por Laurentino Lucas Campo[1]

Resumen
La ideología colonialista ha creado un imaginario que concibe a las ciudades como ‘libre’ de indígenas. Esta percepción ha permeado en el imaginario de quienes han habitado las ciudades desde su misma fundación. Sin embargo, en el siglo XXI, por distintas razones, la presencia de pueblos indígenas es una realidad innegable. Por lo que este trabajo enfatiza no sólo la presencia sino el accionar, la voz de algunos indígenas que habitan la ciudad de México. Se hace énfasis en un trabajo generado por estos actores sociales, recurriendo a metodologías horizontales o comprometidas colaborativamente, cuyo resultado es el libro Cosmovisión indígena contemporánea. Hacia una descolonización del pensamiento, donde mediante el Conversatorio se generan procesos de reflexión que tienden a establecer pasos iniciales en la descolonización del pensamiento.

Crítica a las metodologías de investigación hegemónicas sobre los pueblos indígenas

En el debate contemporáneo en la producción de conocimiento, se ha puesto en la mesa de discusión el canon hegemónico de la producción de conocimiento. Desde mi particular punto de vista, puedo decir que si bien la producción de conocimiento que se rige por los criterios de la perspectiva científica hegemónica ha ganado un terreno enorme, volviéndose el canon a seguir y reproducir, ello no quiere decir que sea una perspectiva que se haya aceptado sin cuestionamiento ni que se haya impuesto de manera completa y total. Por el contrario, desde las mismas entrañas de la perspectiva científica hegemónica han surgido planteamientos de quienes asumen con criticidad este canon científico dominante.

Por lo que en los últimos años del siglo XX y a principios del XXI se han hecho planteamientos que proponen maneras alternas en la generación del conocimiento, intentando escapar de la camisa de fuerza que ha significado la investigación científica hegemónica. De los planteamientos que resultan interesantes y necesarios, pero no suficientes, están los recopilados por autores que desde la perspectiva cualitativa recuperan formas de investigación que refieren experiencias específicas con grupos sociales distintos. Entre ellos identificamos los que consideran los ejercicios investigativos realizados con pueblos indígenas, especialmente los realizados por indígenas maoríes, en Nueva Zelanda (Smith, 2008; Bishop, 2012). Estas específicas experiencias permiten considerar la investigación en/con/para los pueblos indígenas especialmente en el momento histórico actual, en que la globalización tiene incidencia importante en estos ejercicios de investigación y su relación con pueblos indígenas (Smith, 2011). Por lo que es un conocimiento que parte desde los investigadores indígenas llevando a cabo investigación sobre sus propios pueblos. El asunto fundamental es que desde los planteamientos de los maoríes se considera seriamente las finalidades de la investigación. Por lo que uno de los objetivos de esta actividad es la de propiciar condiciones, mediante la investigación científica, que permitan superar las condiciones de enorme desigualdad que han experimentado por largo tiempo los pueblos indígenas dentro de los Estados nación modernos.

Los indígenas urbanos contemporáneos en/de la ciudad de México

La condición, situación y circunstancias de los pueblos indígenas no son homogéneas lo que sí es compartida es la percepción social que se ha construido de los indígenas, que a su vez se ha traducido en la conformación de su condición marginalizada que los/nos ha orillado a vivir en condiciones de vulnerabilidad[2].

En la construcción del imaginario de la sociedad mexicana, se ha conformado la idea de que ya no existen más los pueblos indígenas, y cuando se refiere a dicha población es con una mirada llena de estereotipos y con una carga de discriminación con varios matices, desde la visión sutil de rechazo hasta las formas abiertas y violentas de construir la imagen de dichos pueblos. En general se puede afirmar que la discriminación de los indígenas en México es estructural, es decir, responde a la forma en que se ha conformado el sistema social en el Estado mexicano, que es un México imaginario, como ya lo definiera Guillermo Bonfil Batalla (1994).

La presencia de indígenas en la ciudad es un hecho, ya que desde la fundación de Tenochtitlan esta presencia fue evidente. Una vez consumada la conquista del reino azteca, se funda Nueva España, la cual se erige con base en el despojo y el gradual desplazamiento de los indígenas hacia la periferia de la ciudad colonial, aunque muchos se mantuvieron dentro de la ciudad colonial. A partir de ese momento en el imaginario de criollos y mestizos se constituyó la idea de que la ciudad es eminentemente el lugar del colonizador. Por lo que “el lugar de los indios” es, si acaso, en los márgenes de esa ciudad blanca y no india. Esta percepción ha pervivido hasta nuestros días, donde se ha conformado un imaginario que no logra concebir que en la ciudad habiten indígenas. Los historiadores nos han ayudado a comprender que los indígenas en la ciudad son una población permanente, que ha dado un rostro, si bien ocultado, pero siempre presente y vivo (Castro, 2010).

Por otra parte, dando un salto en el tiempo, nos ubicamos ya en la segunda mitad del siglo XX, periodo en el cual se dio una modificación demográfica de la ciudad de México. Fase en el cual, debido al proceso industrializador, se produjo una masiva migración de población desde diferentes regiones del país. Entre la población que llegó a la ciudad de México están los diferentes pueblo indígenas, algunos de quienes se establecieron definitivamente en la creciente ciudad de México de la segunda mitad del siglo XX. Si a ello le agregamos la presencia de población con raíces indígenas que es nativa de la parte central del país, es decir, que siempre estuvieron en la ciudad, entonces podemos darnos una idea de que en la ciudad los indígenas son pueblos que han ocupado esta parte del México, sin embargo, en el México imaginario pasa desapercibida la existencia de indígenas en el contexto citadino.

Dicha presencia de los diferentes pueblos en la ciudad, en los inicios del siglo XXI es un hecho que ya no se puede ni debe ocultar. Tan es así que en la ciudad de México está representada la casi totalidad de pueblos indígenas existentes en todo el país (INEGI, 2010). Pero aunque hay presencia de un número cada vez mayor de indígenas en la ciudad sus rostros y sus voces aún permanecen invisibilizados ante los ojos y los oídos de quienes asumen actitudes de rechazo hacia tales pueblos.

Esto de alguna manera ha marcado la restricción de los espacios y de los ámbitos en los cuales los indígenas puedan hacerse escuchar, desde sus propios lugares, desde sus orígenes sociales y culturales, recurriendo a las propias cosmovisiones y prácticas sociales aprendidas desde la pertenencia a algunos de tales pueblos.

Por otra parte, la legitimidad y legitimación de quien puede hablar acerca de los pueblos indígenas, no sólo porque tiene conocimiento de ello sino porque además asume su pertenencia indígena, por lo que se plantea pueda hacer escuchar la propia voz, desde la pertenencia a dicha población. Este debate y reflexión ya lo ha planteado la intelectual de la India Gayatri Spivak, que en uno de sus trabajos expone este asunto (1988). En alusión a dicho texto que argumenta acerca de la capacidad de los subalternos para hacer escuchar su voz, donde pone en el centro del debate la capacidad y posibilidad de que los subalternos hablen. Una pregunta clave es ¿podemos hablar desde nuestra propia voz?, si la respuesta es negativa, surge otro cuestionamiento ¿quién puede hablar por nosotros?; si la respuesta es afirmativa surge a su vez la interrogante ¿cómo podemos hacernos escuchar? Respecto a ésta última situación, al reconocer que tenemos voz y la podemos hacer oír, la interrogante es ¿cómo y de qué manera podemos hablar los indígenas?

La investigación en/con/para los indígenas urbanos contemporáneos en México

En ese acto de hacer escuchar nuestra voz como parte de alguno de los pueblos indígenas mexicanos, recupero la experiencia de la Asamblea de Migrantes Indígenas de la ciudad de México (AMI), organización social de México, que está conformada por personas que se asumen como miembros de algunos pueblos indígenas que ya viven y radican en la ciudad por varios años. En ese sentido, uno de los objetivos de dicha asociación es la de llevar a cabo el ejercicio de hacer escuchar nuestra voz, para diferentes finalidades, pero especialmente para dar a conocer la presencia indígena en la ciudad y también para generar propuestas que incidan en la política gubernamental de atención a población indígena urbana. Por ello, se planteó la posibilidad de generar un producto, donde se llevara este acto de hacer escuchar la voz indígena de la ciudad, primero entre nosotros mismos y luego para con los demás, fueran indígenas o no. Es así que se estableció el objetivo de elaborar un texto donde los participantes fueran miembros de algún pueblo indígena que radica en la ciudad de México. De ese modo, mediante la escritura de nuestras propias experiencias, las cuales se reflexionaron, se discutieron y se pusieron en contraste con otras voces, ideas y pensamientos indígenas. Mediante la metodología del Conversatorio, que se alimentó de la metodología horizontal y de los procesos de colaboración y de investigación crítica así como de militancia desde las organizaciones, se tuvo como fruto el libro Cosmovisión indígena contemporánea. Hacia una descolonización del pensamiento. Conversatorios (De la Cruz et al, 2014). Esta obra es un ejemplo del ejercicio de los indígenas, que ya radican en un contexto citadino, por repensar su experiencia en la ciudad y por repensarse como miembros de algún pueblo indígena mexicano.

El asunto relevante de esta obra es generar reflexión no sólo para derivar una obra escrita, el libro, sino que tiene una finalidad más amplia y ambiciosa: que sea un inicial esfuerzo por generar no sólo reflexión sino debate e intercambios con otros indígenas y con la población mexicana en general pero también con agentes de contexto internacionales.

En dicho libro se refieren los procesos que los indígenas urbanos experimentan/experimentamos en contextos citadinos. En especial se alude a las situaciones y circunstancias de indígenas que han/hemos llegado a residir a la ciudad de México o que son originarios de dicho contexto. Con ello se procura plantear una discusión entre los propios indígenas acerca de su experiencia de vida, la cual se reflexiona y se debate en torno a las necesidades, las exigencias y, sobre todo, las propuestas que estos generan, ello resultado de las vivencias, de los sufrimientos pero en especial de las posibilidades que se pueden generar en la ciudad, para que la experiencia de los indígenas, viviendo en la ciudad, sea menos conflictiva de como regularmente ha sido.

Más que un libro de anécdotas, lo que se persigue es, didácticamente, dar testimonio de las experiencias, las cuales no se entiende en un nivel más amplio si no es en la parte final del libro, donde se reflexionan no sólo las experiencias sino sobre todo el nivel profundo del pensamiento y de la cosmovisión que los indígenas ya radicados en la ciudad de México o los indígenas que son oriundos de dicho contexto, reflexionan acerca de sus expectativas, de sus posibilidades y de sus propios planteamientos como población con características específicas así como sus propuestas como grupo cultural urbano.

La metodología utilizada, a lo largo de las reuniones de los participantes, fue mediante los conversatorios, es decir, reuniones entre pares, entre miembros de diferentes pueblos indígenas que radicamos en la ciudad de México, esto tiene relación con las metodologías que se han denominado horizontales, ya que quien lleva a cabo la investigación es parte del grupo social en el cual lo realiza. Esta manera de abordar las temáticas fue para hacerlo menos rígido, y no seguir tal vez un modo académico en la conformación del contenido de la obra. Aunque por supuesto no dejamos del todo de lado este modo de trabajo. Con base en esa revisión conjunta, entre quien emitió su palabra y quienes la escuchamos, se fue reconstruyendo el sentido de lo que se quería decir. Por lo que en las sesiones se pudo aclarar, precisar, profundizar o reafirmar lo dicho. De ese modo se construyó el texto de cada quien. Aunque por las distintas experiencias que cada participante ha tenido en el trayecto de su vida, a cada relato se le dio un tratamiento específico. Ya que hubo quien la escritura de su palabra fue más ardua, en tanto para otros no fue del mismo modo, sino que hubo más fluidez por lo que no hubo necesidad de tomar mucho tiempo para el diálogo con él o con ella.

A modo de cierre

Me parece que los indígenas debemos tomar la palabra, decirla, escribirla para expresar nuestras inquietudes, nuestras necesidades así como nuestras posibilidades y propuestas, generadas desde nosotros mismos, con el mayor número de elementos y de herramientas posibles, para decidir sobre nuestro propio futuro.

Acorde con algunos debates y propuestas generadas en diferentes países de los distintos continentes, como indígenas pero también como parte activa de las propias organizaciones de indígenas, y además como profesionistas que han/hemos accedido a una formación universitaria, e incluso de posgrado, es que planteamos un activismo social en favor de nuestras comunidades indígenas de origen pero también en el contexto de la ciudad, donde ya es nuestra residencia. Con ello buscamos esa justicia social, llevando a cabo acciones que tengan algún efecto en la población indígena del Distrito Federal, tal vez no sea un esfuerzo tan grande pero algo tenemos que hacer y seguir trabajando para otros hermanos indígenas.

Para cerrar este escrito, se puede argumentar que el conversatorio es acorde con las metodologías que enfatizan la colaboración conjunta y comprometida con los actores sociales con quienes se lleva a cabo investigación que persigue la generación de conocimiento que sea útil socialmente. En ese sentido, el libro mencionado en este escrito es producto de un esfuerzo de un colectivo, de la Asamblea de Migrantes Indígenas de la ciudad de México, que como organización persigue incidir en la política gubernamental en el tema de indígenas urbanos. Por lo que la colaboración en la investigación es fundamental para generar procesos de cambio ya sea militando o aportando en la generación de productos como la obra mencionada. Por último, sólo resta proponer que para mayor detalle del contenido del libro mencionado se invita a que puedan revisar la obra y generar su propia opinión para enriquecer los intercambios que de ello se pudieran derivar.

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[1] Universidad Intercultural del Estado de Puebla (UIEP), México. Profesor de Tiempo Completo.

[2] Ésta situación no quiere decir que por sí mismos los pueblos indígenas sean vulnerables sino que se han generado ciertas condiciones económicas, sociales y políticas que los han obligado a estar en esa situación de desventaja social.

Referencias

Bishop, R. (2012). “Hacia una investigación libre de la dominación neocolonial. El enfoque kaupapa maorí en la creación de conocimiento” en Denzin, Norman K. & Lincoln Yvonna S. (comps). Manual de investigación cualitativa. El campo de la investigación cualitativa. Volumen I (1ra edición), Barcelona, Gedisa, 231-282pp.
Bonfil Batalla, G. (1994). México profundo. Una civilización negada. Grijalbo. México.
Castro Gutiérrez, F. (coordinador) (2010). Los indios y las ciudades de Nueva España. México, Instituto de Investigaciones Históricas-UNAM.
INEGI (2010). Estadísticas básicas. Recuperado el día 20 de mayo de 2015 de: www.inegi.gob
De la Cruz Hernández S. et al. (2014). Cosmovisión indígena contemporánea. Hacia una descolonización del pensamiento. Conversatorios. México, Rosa Luxemburg Stiftung-Asamblea de Migrantes Indígenas.
Smith, L. T. (2011). “Caminando sobre terreno resbaladizo. La investigación de los pueblos nativos en la era de la incertidumbre” en Denzin N. K. & Lincoln Y. S (comps). El campo de la investigación cualitativa. Volumen I (1ra edición), Barcelona, Gedisa, 190-230pp.
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ (2008). Decolonizing methodologies: Research and indigenous peoples. London and New York, Zed Books/University of Otago Press.
Spivak, G. C. (1988) “Can the subaltern speak?” en Nelson Cary y Lawrence Grossberg (eds.) Marxism and the interpretation of culture. Chicago, University of Illinois Pres, 271-313pp.

Sketch de Marie Le Glatin Keis
Sketch de Marie Le Glatin Keis
Laurentino Lucas Campo

Dr. en Ciencias Sociales, Mtro. en Desarrollo y Planeación de la Educación, Lic. Sociología. Profesor de Tiempo Completo en la División de Procesos Sociales, Universidad Intercultural del Estado de Puebla (UIEP). Líneas de investigación: Epistemologías indígenas e Indígenas urbanos. Perteneciente al pueblo indígena Tutunakú, Veracruz.

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