Instantáneas

Pereza: Negligencia, tedio o descuido en las
cosas a que estamos obligados / Flojedad,
descuido o tardanza en las acciones o
movimientos.

Faltan cinco minutos para las cinco de la tarde. Un hombre, sentado afuera de su negocio, lee cierto periódico sensacionalista. Al otro lado de la avenida una mujer espera impaciente la luz roja del semáforo: mira el flujo de automóviles frente a ella, después el semáforo, el flujo y luego el semáforo. No cambia. Debe estar descompuesto, piensa la mujer. Los conductores no se detendrán. Deben llevar prisa, la mujer infiere. Claramente está en desventaja. Cruzando la avenida un segundo hombre corre por la banqueta en sentido opuesto al flujo de automóviles, tropieza y cae al suelo, pero se reincorpora y continúa corriendo. Una mujer joven y atractiva se acerca al hombre que lee, toca su hombro: sabes la hora, pregunta. Él, inmutable, sigue leyendo por algunos segundos. Sin voltear, señala el gran reloj empotrado en la fachada del edificio frente a ellos. La mujer se aleja. Dentro del edificio se encuentran las oficinas de una importante compañía de seguros. Entre sus pasillos, una mujer camina apresurada, se precipita y cierra las puertas del ascensor. Necesita fotografías para actualizar su póliza. Recuerda que cruzando la avenida se ubica un estudio fotográfico, “abierto de 9 a 5” impreso en el letrero. Las puertas se abren. Sale del edificio, se detiene. Mientras espera el cambio de luces, una ligera sonrisa aparece en su rostro; la cara angustiada del mensajero que no logró subir al ascensor, en su mente. Murmura sonidos indescifrables y suelta una carcajada, después un suspiro. Se pregunta por qué el mensajero no ha salido y gira su cabeza para revisar la entrada al edificio. Debió bajar por las escaleras, imagina. Debió alcanzar la luz verde, conjetura. Al otro lado de la avenida el mensajero corre con un archivo bajo su brazo derecho. Es sólo una calle, repite mentalmente y se alegra de no haber subido al ascensor. A lo lejos advierte una mujer joven y atractiva que se acerca, él sonríe, pero ella pasa de largo. Él voltea, recorre con los ojos sus largas piernas, la falda ceñida, y fija la mirada justo en el trasero. Tropieza. El archivo resbala de su brazo y cae al suelo, los documentos se esparcen con el aire: un espectáculo. ¡Imbécil! grita uno de los tantos conductores. El semáforo cambia; al fin es rojo. La mujer, ansiosa, da algunos pasos. El conductor aún acelera. La mujer vacila. El conductor voltea y frena: el automóvil se derrapa. El conductor cierra los ojos, la mujer los abre. El conductor arrolla a la mujer despedazando su cuerpo.

Al otro lado de la avenida, el hombre continúa leyendo.

Para citar este texto:

Casado Gallegos, Daniel. “Instantáneas” en Revista Sinfín, no. 1, septiembre-octubre de 2013, México, 45p.
https://www.revistasinfin.com/revista/

Daniel Casado Gallegos

(Ciudad de México, 1987). Interesado principalmente en la filosofía del lenguaje y teoría de los géneros. Ha colaborado en la revista Punto en Línea de la UNAM.

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