Mi Viejo Pintor

Me encuentro en el viejo camino, el cual comunica con la parte alta de la montaña, es un paraje muy solitario, sólo se puede contemplar, la inmensidad del bosque, es ese verde que cautiva, te acoge en su inmensidad, por lo demás, para poder llegar a entrar en la casa de éste, sólo es por el camino viejo, ya que en la entrada  se encuentra una verja de color blanco, la casa vista  a lo lejos, se ve muy sencilla, ya que se observa pequeña, en la inmensidad de la montaña, de éstas se puede observar el color rojo de la fachada, contrastando con algunos colores blanco, que resalta, en el color verde del bosque y con la luz de medio día.

El interior de la casa me imagino debe de ser de unos acabados clásicos, me hace pensar a mis viejos recuerdos, imaginando una casa de ensueño, bueno algo muy extraordinario, bueno, por lo que sigo imaginando, y por lo que pude recoger de opiniones con algunos lugareños, la casa se encuentra habitada por un viejo pintor, me contaron que es una persona ya entrada en años, bueno eso por el momento no me ha interesado, sólo algunos comentarios sobre la vida que lleva, las costumbres, que posee, ha todo esto sólo doy gesto de admiración, sin que esto me preocupe en demasía.

Lo que me llama la atención es la forma en que me lo han descrito, la forma de ocuparse de su oficio, me lo han descrito de una forma muy descriptiva, pero albergo la idea de verlo en persona, pero bueno, no sé qué impresión me pueda causar un viejo, que vive alegado de toda vida mundana; pero para mí lo que me llama la atención es la forma de trabajar, me imagino, una persona trabajando en frente de un caballete, su lienzo blanco, su caballete, y sus pinceles, así como su paleta, llena ésta de colores vivos y fuertes, ya que por la región en verano se contemplan colores muy fuertes y muy brillantes.

Me vuelvo a imaginar, que dentro de la casa, debe de tener como suele ser en estos casos, un lugar especial para poder pintar, debe de ser un atelier, en donde suela pasar la mayor parte del tiempo, ya que abstraído, del tiempo, y la tranquilidad que da el lugar, debe en este caso de observarse todo el tiempo trabajando, y apenas algunas distracciones o algunas ocupaciones, pero sin causar la mayor distracción, ya que la pintura es lo que le ocupa la mayor parte del tiempo. Creo si algunas distracciones, apenas para probar bocado, o descansar, pero en este caso sin salir de su habitación. Me ha parecido que lo que me han contado de él, no es suficiente, desearía verlo de cerca, pero no sólo me imagino escenas, e imagines. No son suficientes, pero me conformo con imaginar la vida que lleva, es esta una vida de disipación, ya que la forma de pasar todo el tiempo, frente a un caballete, debe de tener, como dirían por ahí, tiene su chiste, y su encanto.

Ya a esta hora del día, me encuentro muy fatigado en el sentido de la espera, no he podido, contar el tiempo, pero me desespero, creo que no hay razón, ya imaginando el tiempo, en el que este buen viejo, pasa frente a su cuadro, es menos, sobre lo que yo estoy tomando, no me han contado nada en particular, nada me ha parecido fuera de lo normal, sólo, que me ha llamado la atención, sobre la decisión de él, ya que este oficio, es muy complicado, para él debió de ser una decisión muy complicada, sólo puedo pensar en esperar que esta forma de vivir, no le haya causado alguna angustia, o que al decidirse por pintar, provocara en él, una nueva forma de vivir, y de ver las cosas de una forma  diferente.

Es esto lo que más me atrae, la idea de concebir a un pintor, que plasme con la fuerza de los colores, debe de ser algo increíble, muy capaz de poder plasmar su arte, y su modo de vida. Los sentimientos, que en él se albergan deben de ser de una gran vitalidad, representando la fuerza de las cosas, así como la energía y el matiz de todos y cada uno de los colores, me da una emoción, y esta dura mucho, esta es de sólo pensar, como este viejo, logra organizar en su mente, todo un mundo de colores y formas, pensando en cada línea y en cada trazo. Su forma de trabajar es muy precisa y muy exacta, quien ha tenido contacto, con él, la primera impresión que ha plasmado sobre ellos, es de mucha fuerza y de una gran vitalidad, sólo esto se logra teniendo una gran  dedicación.

Esa habilidad de plasmar, vuelvo a pensar en las emociones, los sentimientos, y las habilidades, pensando en cada trazo, la forma en que lo concibe en su mente, la forma de trabajar, no puedo dejar de lado esto, me imagino que debe de ser una manera abstracta, bueno sin querer utilizo, su mismo lenguaje, para poder pensar y sentir, y porque no sufrir en cada línea y en cada trazo, en cada instante, pero dejo a un lado esto y sólo me concentro en la idea de su pintura. Me emociona que su tema o sus lugares preferidos, sean los lugares que representan mayor vitalidad.

Fotografía por Víctor Matías Rendón
Fotografía por Víctor Matías Rendón

Todo esto sucede en un solo un momento, no puedo controlar, mis sentimientos y la forma en que él, sufre y padece el dolor, por decirlo de algún modo la forma de crear,  pero me imagino que a la vez goza, y se debe de deleitar, en tan sólo poder pintar y lograr describir la forma y el sentido de la naturaleza.

Pero es en este preciso momento que me embarga de nuevo aquel sentimiento de emoción, y de impresión, ya que la exposición, en la que asistí aquella tarde, de inmediato, me llamo la atención, un lienzo, éste estaba en la parte central de toda la exposición, capto mi atención de inmediato, ya que era de una dimensión algo exagerado, pero al verme parado frente a él, me hizo parte de él, la fuerza con que fue pintado, y la forma de estructurarlo, la luz, y la simetría que representaba, me cautivo, esto fue lo que me llevo a saber más sobre quien pinto, este cuadro.

Pero de momento este recuerdo, y la situación del lugar, me dan sólo para poder recordar la forma en que otros pintores, han realizado sus cuadros, y de saber qué es lo que sufrieron, no puedo dejar de sentir las mismas emociones encontradas, las mismas en que este viejo, sufre, goza, y me imagino que en cada trazo deja un sentimiento y una emoción. A mi mente llegan las escenas o los momentos, de su sufrimiento, goce y de alegría. Cada instante debe de ser para él, una forma de generarse una batalla, con su cuerpo y con su mente, pero me imagino que pasaría, si en determinado momento, su mano, da un trazo, sea este involuntario, que su mente no desharía, esto representaría en él una batalla, y entraría en un conflicto de emociones.

Estas emociones y sentimientos, encontrados en mi viejo, éste siendo un viejo pintor de batallas, esto en la forma de pintar en cada trazo, y en cada cuadro.

Para citar este texto:

Marin Medina, Edgar M. “Mi Viejo Pintor” en Revista Sinfín, no. 1, septiembre-octubre de 2013, México, 41-42p.
https://www.revistasinfin.com/revista/

Edgar M. Marin Medina

Licenciado en Filosofía (UNAM).

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *