El uáay: Performance lunar

De acuerdo a la creencia popular, el uáay, es una persona que practica brujería, se convierte en algún animal como gato, perro, cerdo, chivo, pájaro, etc., que aparece ocasionalmente en las noches en algunos pueblos para visitar casas e intimidar o generar zozobra en la gente, lo que se ha interpretado como un mal, hecho una persona o familia.

Según esta creencia, el uáay tiene origen en las personas que dominan algún conocimiento de magia negra o que tiene pacto con el demonio, quiere ejecutar venganza contra alguien que cree que le ha hecho algún mal o que le tiene envidia por tener mejor posición económica o social, o que le gusta divertirse haciendo maldades ridículas como generar sustos, volcar las ollas para las comidas y otros trastes, además de pelearse con los perros de la población, entre otros.
Quienes así creen al respecto, dicen que la persona necesita dar nueve volantines al revés, previa invocación o conjuros de palabras mágicas que generan la fuerza para convertirse en el animal uáay que se desea.

La manera de combatirlo es acudiendo a un aj-Men, quien previa celebración de un rito, aconseja el modo de cazarlo, podría ser con municiones en los que se dibujan en cada una de ellas una cruz, envueltos en hojas se siipche’ que deben tener en sus rifles todos los que van a tenderle una trampa o espiarlo para dispararle.

Sin embargo, nunca podrán o lograrán que se muera en el lugar del hecho, aunque esté muy mal herido, siempre podrá escapar y llegar a su casa a morir para que se mantenga el misterio de su muerte, pero la prueba de que ha muerto, es que al día siguiente correrá la noticia de la muerte de alguna persona de ese pueblo o de algún pueblo cercano por el rumbo en que haya escapado el uáay, no habrá más molestias o sustos en el lugar en que se le veía u oía.

Según nuestra creencia maya, cuyo origen está en nuestros abuelos más primeros, el uáay es un misterio, un ser o personaje zoomorfo sobrenatural que representa el inframundo, el xibalbáj o el bolontik’uj, en virtud a que el universo maya está compuesto por tres espacios que son el Oxlajuntik’uj, éste cuenta con 13 escalones que empieza sobre la tierra en forma de pirámide y en cada escalón hay un j-Yuum, en la cúspide se encuentra JunabK’uj, el que significa Unidad de j-Yuumo’ob o “dioses”; este espacio corresponde a las fuerzas positivas.

La tierra, es el segundo plano habitada por los seres humanos creados de maíz por los “dioses”; lugar donde crecemos moral y espiritualmente, donde el encuentro visual con los j-Yuum son circunstanciales u ocasionales; es el espacio del misterio, en donde sólo tenemos ciertas pistas de lo que existe metafísicamente, donde la fe es fundamental pero materializada por entes como Yuum Cháak, Yum K’áax entre otros j-Yuumo’ob.

El tercer plano es el Bolontik’uj, la casa de los nueve j-Yuumo’ob que representan la fuerza negativa (negativo no significa aquí en ningún momento, malo, no es su equivalente) en cada escalón existe uno que cumple con una función que complementa la naturaleza del ser humano que necesita ser pleno, completo y cabal, toda vez que, si fuera únicamente poseedor de la fuerza positiva o solo la negativa, estaría incompleto; por tanto el Oxlajuntik’uj y el Bolontik’uj son como una jícara que alimentan la vida, que lleva los hombres y mujeres de maíz que somos, alimentados de arriba y de abajo, de luz y oscuridad, de vida y muerte.

Una de las deidades del Bolontik’uj es x-Táab; ser femenino que alienta y acompaña la muerte, está representada en los códices mayas como una mujer ahorcada; de vez en cuando se deja ver sobre la tierra con diferentes ropajes, color de piel o con alguna parte extraordinaria de su cuerpo, como es tener una pata de cabra o de gallina, aunque por lo general se presenta como una mujer muy hermosa según testimonios de quienes han tenido el privilegio de verla y platicar con ella; entre estos, mi abuelo paterno, mi padre y dos de mis hermanos.

De este término o sustantivo, se desprende el nombre de x-Táabay; es la unión de x-Táab + uáay, así mismo j-Uáay es muy probable que tenga su origen en Uj=luna y áay= sufijo que le da sentido de misterio, lo misterioso o lo sobrenatural que significaría, manifestación sobrenatural o misteriosa de la luna; o sea hijo o hija de la noche, ser misterioso, sobrenatural o personaje de la oscuridad.

Es por eso que los Uáay, muy rara vez se les encuentra a la luz del día, por lo general se les encuentra en la noche, tal como son la x-Táab-uáay= X-Táabay, Uáay-chiivo, Uáay-peek’, Uáay-miis, Uáay-k’éek’en, Uáay-tuul o Uáay-póop; son hijos de la luna, no del sol, son mensajeros de la muerte, son una especie de profetas, denuncian la descomposición moral de un pueblo por medio de la representación, son la metáfora de una vida comunitaria desordenada; son la obra de teatro, el performance, es decir, la no realidad que muestra la realidad; son el espejo, la analogía entre su ser grotesco, ridículo, inmoral y estúpido de la forma de vivir en la que ha caído una sociedad.

Por eso, nunca se les relaciona con lo “bueno” por quienes ignoran el conocimiento de la cultura maya , sino con lo que asusta, con lo que perjudica, con aquello con lo cual hay que acabar; en realidad, quienes se hacen Uáay, ofrecen su vida para ser sacrificadas, con el fin de denunciar el olvido de los pueblos de sus creencias de origen, de su pacto con los j-Yuum; o la descomposición moral de un pueblo o de una familia; cuando se les ve en vigilia o “físicamente”, el mensaje es para el pueblo o los pueblos de una región.

La otra manera en la que se les ve o hacen su denuncia, es a través de los sueños o pesadillas, toda vez que en maya está la palabra náay para sueño agradable y uj-aay-aak’ = uayak’ para pesadilla, esto es “luna sobrenatural bejuco” o sea, ser nocturno con cuerda; es la cuerda o soga de x-Táab que hace su deber, cobijada por la noche, es la x-Táabay que entra en tu dormir para comunicarte la situación que ve en tu vida personal o familiar.

Nadie puede negar la existencia del Uáay en esta dimensión, todos tenemos una pesadilla y no es hechicería, no es brujería, es esa realidad negada por la ignorancia y mala fe de los falsos cristianos que califican de brujería y pecado todo aquello que desconocen, que les interesa política o económicamente.

Uno de los Uáay conocidos por su servicio social a un pueblo que padece hambre, es el Uáay-póop que significa “ser alado misterioso de petate”; lleva ese nombre debido a que se convierte en un enorme pájaro con alas de petate y una mochila grande igual de petate, con la que va a las ciudades a conseguir despensas o comida para ayudar a su pueblo a mitigar su hambre.
Así mismo el término uayúum, probablemente esté relacionado con este pensamiento, es redonda como la luna llena, es fruta de los jYuum o de los Uáay.

De la misma manera y más significativo es el término Uaj, es probable que se le haya llamado así a la tortilla por ser redonda como la luna, porque es el alimento de los dioses y carne de la mujer y del hombre.

En síntesis, para los que somos mayas, retoños de nuestras historias, mitos, costumbres y conscientes de nuestra identidad, el Uáay es un Yuum sobrenatural que habita en el bolontik’uj, representa la fuerza negativa y tiene por servicio alertar la descomposición moral de un pueblo por medio de una representación grotesca o por medio de las pesadillas; así mismo tiene por función acompañarnos en la noche, en la oscuridad y en la muerte cuando la vida ya lo requiera.

Martín T
Fotografía de Martín Tonalmeyotl
Para citar este texto:

Uc Be, Pedro. “El uáay: Performance lunar” en Revista Sinfín, no. 14, noviembre-diciembre, México, 2015, 8-11pp. ISSN: 2395-9428.

Pedro Uc Be

Es maya, nacido en Buctzotz, Yucatán, México, trabaja por la reivindicación de la cultura, la lengua y la defensa del territorio maya.

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