No son sólo siete días… (El lenguaje y su aprendizaje)

Dedicado a Cristhian, a quien le agradezco este cuestionamiento.

¿Cómo es que los seres humanos aprendemos el lenguaje? Para contestar esta pregunta referiré a una situación recientemente acontecida. Hace unos días un amigo me hizo una pregunta inesperada: “¿Crees que se pueda aprender un lenguaje en siete días?” Yo le contesté una respuesta trivial: “Yo creo que para hablar una conversación sencilla, sí”. Entonces, él me comentó que acababa de revisar un libro de un experto en mnemotecnias, quien podía aprender un lenguaje en siete días y que tenía técnicas específicas para lograrlo. Mi respuesta a esto fue: “Bueno, con ese tipo de técnicas podría ser posible”.

Sin embargo, al día siguiente me hice la pregunta más en serio: ¿De verdad será posible aprender un lenguaje en tan sólo siete días? Mi respuesta fue un contundente no. Y es que recordé algo muy importante que aprendí en las clases del antropólogo Carlos Lenkersdorf: “El lenguaje está estrechamente relacionado con la experiencia, y claro, con la visión del mundo de la cultura en la cual surge”.

Entonces, si bien es posible aprender la gramática y el vocabulario de un lenguaje de una forma rápida y eficaz en siete días, no se aprende un lenguaje de forma cabal en ese tiempo. El lenguaje no es sólo gramática, es también experiencia. Y los conceptos, para aprenderse bien, deben experimentarse. ¿Cómo podríamos aprender el concepto de lluvia o de mar si nunca hemos visto el mar, si no hemos sentido la lluvia caer sobre nuestra cabeza y mojar nuestros pies?

Los conceptos no sólo se oyen para aprenderlos. Los conceptos se viven. Y en una semana no podemos vivirlos todos. Y no, no se trata de un autosaboteo. Se trata de entender la lógica de la naturaleza, de entender que el lenguaje refiere a una realidad que no se percibe en siete días. En esos siete días no tendremos la oportunidad de vivir un lenguaje de forma completa. No se puede entender la lluvia en temporada de secas. Aunque claro, alguien podría decirnos: “podemos viajar para entenderla desde otro lado”. Sin embargo, si viajamos nos habremos separado del contexto donde surgió la palabra, y ya no será lo mismo. Recordemos que los conceptos surgen de un cierto contexto cultural, histórico, socio-político, incluso geográfico, así que para aprender un lenguaje no debemos descartar este punto.

Para mostrar esto pondré un ejemplo de una lengua que me atrae mucho: el náhuatl. Tomando en cuenta el caso del experto en mnemotecnias, es cierto que podremos aprender vocabulario y gramática del náhuatl durante siete días, e inclusive poder entablar una conversación compleja al término de éstos, con las técnicas adecuadas. Es más, podremos entender teóricamente conceptos profundos de la cosmovisión y de la cosmoconcepción (concepción del mundo) de los nahuas. Sin embargo, no podremos entenderlo si no lo ponemos en práctica de alguna forma.

¿Y cómo se ponen en práctica los conceptos para el nahua? ¿Cómo se viven? Se viven danzando, yendo a ceremonias. Y no todas las ceremonias son en una semana. Por poner un ejemplo, hablemos del descendimiento de la Mixcóatl (la serpiente de nubes). Esta ceremonia no se realiza cada ocho días. Esta ceremonia ocurre una vez al año y para presenciarla se requiere ir a un determinado lugar en un determinado día del año. Es un evento natural que no se ve en todos lados, ni en todas las épocas. Claro, se puede ver en fotografía, se puede ver en video, pero no es lo mismo. No tendrá el significado profundo que tiene en la forma de ver y de concebir el mundo de los nahuas. No se puede entender un concepto sin sumergirse en una visión y en una concepción del mundo.

Asimismo, debemos recordar que mientras en una cultura hay un sólo concepto para una cosa, en otra podemos encontrar cientos. Un ejemplo paradigmático es el ya bien conocido caso de la lengua de los llamados inuit: en ésta existen decenas de conceptos para designar el blanco, ya que no existe un sólo tono de este color. En cambio, en español sólo existe uno. ¡UNO!

Entonces, para poder aprender la lengua de los inuit de una forma correcta, no sólo se requiere aprender su gramática y su vocabulario. Se requiere poder detectar todos los tonos de blanco (O.o). Esto es, precisamente, sumergirnos en su cosmovisión, su forma de ver, de percibir el mundo, y en su cosmoconcepción.

En conclusión, para aprender cabalmente un lenguaje se requiere vivirlo, requerimos sumergirnos en la cosmovisión y en la cosmoconcepción de la cultura donde surge. Para entender un concepto, hay que experimentarlo, hay que vivirlo, y para esto no bastan siete días.

Para terminar, dejo la siguiente frase para la reflexión, frase que da cuenta de lo que nos hemos referido a lo largo de este ensayo:

“¿Cómo saber lo que es la paz si nunca la hemos experimentado?”

Muchas gracias, tlazokamati, por tu lectura.

¡Namasté!

Sketch por Marie Le Glatin – Keis

Apéndice:

Dejo dos notas como aclaraciones:

  • Resumiendo algunos puntos: Si bien es cierto que no es posible aprender un lenguaje en siete días de forma cabal, si se puede aprender un segmento de él, lo que es la estructura gramatical, la pronunciación, el vocabulario. Sin embargo, ésta es la parte teórica. Para la parte práctica se requiere un proceso más largo, incluso también para la gramática. Recordemos que la gramática también refiere a la realidad social y política, a la cosmovisión y cosmoconcepción de una cultura (para entender mejor este punto, véase el trabajo del antropólogo Carlos Lenkersdorf acerca de los mayas-tojolabales). Entonces, podemos hablar de grados de aprendizaje del lenguaje, siendo un grado el segmento que aprende el experto en mnemotecnias en 7 días, y siendo otro grado, uno más alto, el aprendizaje profundo, vivencial, experiencial de una lengua.
  • El aprendizaje de un lenguaje es similar en los seres humanos al aprender a hablar. Cuando aprende a hablar, un ser humano entiende los conceptos de forma práctica, relacionando la palabra con la realidad inmediata a la cual refiere. Si esto es así cuando aprendemos un lenguaje por primera vez, ¿por qué no lo sería cuando aprendemos otros lenguajes?
Para citar este texto:

Enciso Valverde, Gerardo Agustín. “No son sólo siete días… (El lenguaje y su aprendizaje)” en Revista Sinfín, no. 2, noviembre-diciembre de 2013, México, 24-28pp.
https://www.revistasinfin.com/revista/

Gerardo Agustín Enciso Valverde

Mexicano. Pasante de filosofía. Publicaciones anteriores: Artículos en Blog Notibar: http://notibar.wordpress.com/, Artículos en Blog Notibar: http://notibar.wordpress.com/

Una Respuesta a “No son sólo siete días… (El lenguaje y su aprendizaje)”

  1. andrea vinelli

    Un comentario sobre el lenguaje y su aprendizaje, acabo de leer, esta noticia espantosa
    osecharoja.org/mas-de-8-mil-indigenas-presos-en-mexico-por-problemas-con-los-idiomas/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *