Cambios prósperos

Vacíos de maletas, pero de esperanzas llenos,

emprendimos aquel viaje, emigrando por un sueño,

con la fe entre las manos, y el esfuerzo entre los dedos,

abandonamos nuestro amado rancho, del que un día fuimos dueños.

Nuestros verdes distanciados, y con ellos nuestra paz,

transformado en un mundo en tonos grises, llamado ciudad,

de lo rural a lo urbano, de lo campestre a lo municipal,

transitar a un mundo nuevo, que ofrecía mejorar.

Disminuyeron nuestros espacios, pero aumentó mi libertad,

ya no dependía de mi caballo, o de que alguien me pudiese llevar,

ahora había transporte público, ayudando a movilizar,

regalando posibilidades de actividades, y lugares donde trabajar.

Aunque la renta era más cara, ahora todos podíamos aportar,

con privilegios de luz, agua caliente y gas,

mejorando nuestra calidad de vida, pero disminuyendo nuestra paz.

Descubrí un mundo de actividades, que me invitaban a disfrutar

billar, bowling, teatro, librerías, restaurantes y bares,

lo que quisieras para todo gusto había variedad.

Confieso que me cambió la vida, sé lo agradezco a dios y a la ciudad,

fue por fin volver a educarme un poco más,

con la variedad de institutos, escuelas y mi querida universidad,

abriéndome un mundo de conocimientos,

que regalan alegría, dinero y prosperidad.

«Fuga». Fotografía de Leo Lovecchio
Maria Elisa Robenolt Lenke

María Elisa Robenolt Lenke, nacida en Montevideo, Uruguay. Ciudadana de los Estados Unidos. Graduada de Paralegal en Kennesaw State University. Autora de varias publicaciones.

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