Cuentos

Un preciso regreso

Es la última etapa, debo realizar un regreso, para reencontrarme. Recorro la juventud, la infancia, los triunfos, las derrotas, Nada fue en vano, toda la energía queda. Si no me domino me voy más allá y no quiero ver el Bing-Bang. Para citar este texto: Manceda, Ana María. “Un preciso...

Perfume a nardos

Seguí a mi marido, muchas situaciones confusas me llevaron a extremar los celos. Ahí, en el medio de la ruta estaba su coche. Bajé, sólo se veía el rodar de los coirones empujados por el viento sobre los pastos secos y muy a lo lejos una casa de campo. Paisaje...

Los Reyes Magos no eran los padres…

El olor al Río de La Plata invadía las sospechas, en el calor abrumador del amanecer escuché los ruidos «los camellos deben estar tomando el agua» me mentí. La sombra de mi padre atropelló el árbol de navidad. Todo lo vi. Al abrir el regalo mis ojos preadolescentes se humedecieron...

El Día Final

Despierto, estaba sonando la alarma molesta que me lastima los oídos cada mañana. Era ese día, ese día que deseaba tanto que no llegara. Había dormido poco, la noche se me hizo muy larga y bien separada de su madrugada oscura. Estiré los brazos, las piernas, el torso, flexioné mi...

Veneno

Todos me habían dicho que tuviera miedo. Que el mundo es cruel y malvado, que saldría mal, herido, ofendido, asqueado. Poco a poco me vi sugestionado, la paranoia que sentía al relacionarme con las personas me llevaba a una bipolaridad. Aprendí a fingir para que los demás nunca descubrieran mi...

El semáforo

Aunque podía caminar entre los vivos y materializar mi cuerpo, no lograba concebir la idea de estar muerto, me costaba trabajo permanecer así. Algo me inquietaba mucho, no me dejaba morir y me obligaba a salir de la tumba y buscar… buscar… ¿qué cosa? No lo sabía, porque no la...

Ya no se puede cargar paraguas

Era un día más, de esos en los que no se sabe si hará frío, calor, lluvia, lluvia con granizo, lluvia con viento… Estaba nublado, pero eso no garantizaba nada. No sabía el porvenir. No me decidía entre ponerme una blusa ligera para coquetear y, encima, un abrigo para después...

Un encargo especial

Quizás la primera muestra de perturbación de mi madre, ocurrió aquella mañana de octubre cuando despertó exasperada. Hasta a mí, que descansaba en la habitación contigua a su pieza, me había llegado un rumor, un como gemido o sollozo entrecortado que al cabo de unos segundos distinguí inusual. Confundido, removí...

Las cuatro lunas

“No dejes de ver a Nyarlathotep si viene a Providence. Es horrible —más horrible de lo que te puedas imaginar— pero maravilloso. Te atrapa durante horas. Todavía tiemblo al recordar lo que me mostró.” —Ya es tarde. Dije a nadie, pues me encontraba solo. Hacía tiempo que me había mudado...

La decisión

Más que escucharse, el estruendo se sentía a varias leguas de distancia, corría como río caudaloso sobre tierra polvorosa; fácil era imaginar una bandada de animales salvajes yendo hacia un desfiladero. Transcurrió mucho rato, aminoraron el paso para convertirse en cuchicheos, devenir de pisadas fuertes y pausadas, el barullo se...

Número desconocido

Era aquella una vereda solitaria y obscura, parecía tan larga de recorrer, pues no se alcanzaba a ver dónde terminaba. A los costados se apreciaban los arbustos y matorrales por los que a veces lograban colarse pequeñas lucecillas que daban la impresión de ser ojitos observando. En el centro reposaban...

La última moneda

¡Oye! ven, ven, ven aquí, rápido, no te haré daño. No tienes por qué temer. Acércate justo aquí, a lado de la ventana. Eso es.  Nadie nos ve. ¡Ah! Hace mucho que te estaba esperando. ¿Alguna vez has visto rodar una moneda hasta meterse por debajo de la cama? Nadie...

El día del cuchillo

Se despierta un hombre en la tarde…va hacia la ventana…ante su mirada un auto gris pasa…timbran…abre la puerta…sale un cuchillo a sus entrañas, el hombre cae, rueda; el dolor es intenso, cierra los ojos. Al abrirlos la escena se ha desvanecido; estaba soñando. Despertándose…otra vez…el hombre va hacia la ventana;...

Los diálogos

–Hola.      Greta habla apenas dejando escuchar su voz. No espera una respuesta y, de hecho, prefiere que no la haya. Desea acostarse. Es la una de la madrugada; el trabajo en la pizzería estuvo duro.      –Hola, ¿cómo te fue?      Jacobo comete el pecado rutinario. Persiste en recibir...

La Rapiña

Laura respira hondo y abre la puerta. Todo permanece igual como si el tiempo no hubiera transcurrido. Solo que ahora los aromas que el lugar guarda son más penetrantes. Mira la repisa y se le escapa un suspiro, allí yace un curioso calendario. La fecha sigue inmóvil, los cubos de...

Los glúteos de Jennifer Brown

Jennifer Brown silenció las risas con su presencia. Caminaba despacio, moviendo su cabello. Se detuvo a saludar a sus amigas. La habías soñado tantas veces, antes de conocerla, imaginado su piel bronceada, el cabello color marrón, los ojos delineados, habías intentado tantas veces hablar con ella, despreciado por su apatía...

Tumor sexual en el cerebro

Gracias a peripecias y empujones, el joven logra ocupar un puesto en el bus. Va hacia la universidad y piensa en el examen de cálculo. Si no pasa esa materia, peligra su beca, y sin la beca no habrá dinero para continuar los estudios y le tocará meter el culo...

La Ilíada

Por Guillermo Ríos Bonilla. Aquiles decidió no participar en la guerra convocada por Agamenón para rescatar a Elena de la fortaleza troyana. Muchísimos años después, sentado a la puerta Muchísimos años después, sentado a la puerta de su vivienda, Aquiles descansaba su pesado y viejo cuerpo sobre una silla mecedora. Miraba el mar y contemplaba el horizonte, mientras se acariciaba la barba cana. A su lado, un aedo le cantaba las hazañas de un formidable héroe llamado Héctor, domador de caballos, que con su valor patriota y sus guerreros había rechazado la invasión de Troya a manos de Agamenón y un gran ejército de aqueos.

Reflexiones sobre una imagen estelar

Por Gilberto Blanco Hernández. Cada punto brillante es una galaxia, en cada galaxia hay millones de estrellas, por tanto, hay decallones de estrellas en esta foto. Muchas de estas estrellas, como nuestro sol, deben de tener planetas u otros objetos girando a su alrededor. Si hay decallones de estrellas en la foto, imagina que hay por lo menos el doble de ese número de planetas. Sabemos ya a muy grandes y quizá mal descritos rasgos lo que hay en la foto, pero no lo que vemos en ella.

Los jazmines también perfuman la oscuridad

Mención de Honor en concurso “1° CONVERGENCIA NACIONAL DE CUENTOS JUNINPAIS 2002)”. Editado en antología Editorial “EDICIONES DE LAS TRES LAGUNAS”, Junín.Pvcia. Buenos Aires. El calor la asfixiaba. Desde el patio le llegaba el aroma de los jazmines del país, penetrando y perfumando su piel. Se oía la estridente sinfonía...